Si bien el hecho de que México mantenga una política cambiaria con un tipo de cambio flexible ayuda a amortiguar los choques externos que evitarían que el país cayera en recesión, como está sucediendo en varios países europeos, lo cierto es que la economía mexicana no crecerá en línea con los pronósticos del gobierno federal, señaló en entrevista con Excélsior Gabriela Siller Pagaza, directora de Análisis Económico y Financiero de Banco Base.

“Al final de cuentas la probabilidad de la economía mexicana de caer en recesión es prácticamente nula, simplemente creemos que el crecimiento económico va a estar en el promedio de los últimos 20 años”.

Previsiones. Precisó que el crecimiento económico difícilmente llegará a 3% en 2015, toda vez que existen una serie de presiones en el mercado externo e interno del país, que inhibirían las inversiones en México; los principales riesgos en este sentido serían que siga disminuyendo el precio del petróleo y el aumento de la inestabilidad social.

Mientras que al cierre de este año se prevé un crecimiento de 1,8%, ya que esperan que el cuarto trimestre será más débil que el tercero.

Sobre el crudo, Siller Pagaza detalló que, de acuerdo con sus perspectivas, el precio en 2015 será menor a 60 dólares por barril, debido a una mayor oferta de petróleo en el mercado internacional, menor demanda por la desaceleración de diversas economías y las tensiones en Oriente Medio, Ucrania y Rusia.

Lo anterior, a pesar de las coberturas contratadas por el gobierno federal, provocaría menores niveles de ingreso, sobre todo una vez que venza esta protección sobre los precios; pero además inhibiría las inversiones relacionadas con la aprobación de la Reforma Energética, por lo que podría decirse que “el petróleo parece ser un lastre en la historia de la economía mexicana”, recalcó.

“Para la economía mexicana la devaluación del crudo representa un riesgo a la baja en el crecimiento económico, ya que un precio del petróleo en el nivel que tenemos ahora hace que algunos proyectos relacionados con la Reforma Energética ya no sean financieramente viables, sobre todo los proyectos que tienen que ver con exploración y explotación en aguas profundas”.

Ámbito social. Añadió que la inestabilidad social generada a raíz de los hechos suscitados en Guerrero hace unos meses comenzó a tener un impacto al alza en el riesgo país de México, lo que de agravarse inhibiría las inversiones.

“Recordemos que los inversionistas se fijan en la estabilidad económica, política y social de un país. En el caso de México tenemos una estabilidad económica, sobre todo al comparar con economías como Brasil y Turquía; también hay estabilidad política, pero en el ámbito social empiezan a darse unos disturbios preocupantes, que ya están bajo la lupa internacional y que podría generar una aversión al riesgo para invertir en México.”

Adicionalmente, existe la expectativa de que con el cambio de dirección de la política monetaria en Estados Unidos, salgan del país al menos cinco mil millones de dólares que se encuentran invertidos en cartera.

Recordó que si bien este último hecho aunado a los choques externos de la economía generan un incremento en la volatilidad y representan riesgos a la baja sobre el crecimiento, el hecho de que México cuente con una política cambiaria flexible amortigua estos golpes, por lo que se prevé que durante 2015 siga depreciándose la divisa mexicana.

En caso contrario, “cuando un país mantiene un tipo de cambio fijo o administrado, el tipo de cambio no recibe los choques externos, se mantiene rígido y las exportaciones y las importaciones son las que reciben ese golpe, que se traslada del comercio internacional a otros canales como el consumo interno y la inversión, afectando la economía y generando una caída en la inversión”.