Ciudad de México. Durante el 2017, de los rubros que integran el gasto programable del sector público, el que más creció fue el Ramo 23, Provisiones Salariales y Económicas, mejor conocido como la caja negra del presupuesto.

De acuerdo con información de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), este ramo registró un gasto total por 359.680 millones de pesos (US$19.394 millones), lo que significó un incremento de 33,8% en términos reales y respecto del 2016.

Es el monto más alto desde 1990, año desde donde tiene registro la dependencia. Además, el ramo 23 gastó 217.932 millones de pesos (US$11.751 millones) más de lo que se le había programado.

A diferencia del Ramo 23, el de Aportaciones a la Seguridad Social apenas presentó un incremento en su gasto de 2,8%, respecto del 2016; mientras que el ramo de Previsiones y Aportaciones para los Sistemas de Educación Básica, Normal, Tecnológica y de Adultos disminuyó 5,3%.

Poca regulación. Ricardo Gallegos, director de Finanzas Públicas e Infraestructura de HR Ratings, admitió que uno de los rubros más opacos en el Presupuesto de Egresos de la Federación es precisamente el Ramo 23, pues ante una falta de regulación, los recursos se pueden manejar de manera discrecional por parte de los gobiernos estatales y municipales.

“El Ramo 23 es de los más opacos porque los gobiernos locales pueden solicitar recursos y muchas veces no se clasifican esos recursos en la contabilidad de las finanzas locales, o bien, no hay un seguimiento”, expuso Ricardo Gallegos.

“El Ramo 23 es de los más opacos porque los gobiernos locales pueden solicitar recursos y muchas veces no se clasifican esos recursos en la contabilidad de las finanzas locales, o bien, no hay un seguimiento”, expuso.

Explicó que los estados y municipios reciben ingresos tanto del Ramo 28 de Participaciones, del Ramo 33 de Aportaciones Federales para Entidades Federativas y Municipios y del ramo 23.

“Los primeros dos ramos están mejor regulados y existe un mayor control, pero el ramo 23 se presta para utilizar los recursos con poca transparencia”, expresó.

Detalló que el ramo 23 está conformado por diversos fondos a los que se les asignan recursos cada año como el Fondo de Desastres Naturales; sin embargo, hay fondos a los que no se les da seguimiento como el fondo Metropolitano o el de Financiamiento.

Uso con fines políticos. De acuerdo con un análisis de México Evalúa, una de las razones por las cuales el Ramo 23 es propenso al uso político es que a través de él se crean programas que otorgan subsidios a los gobiernos locales para financiar proyectos que carecen de transparencia en cuanto a sus objetivos y uso de recursos, así como lineamientos.

“Ante la discrecionalidad que se tiene en este ramo, se facilita el uso del dinero público para fines políticos, así como para la corrupción (...) El Ramo 23 es un cajón de gasto federal que controla la SHCP y este cajón de gasto es el único que no se encuentra regulado por una ley”, detalló.

Ante ello, México Evalúa solicitó crear una ley que monitoree las asignaciones que la SHCP)hace a los gobiernos locales en tiempo real, así como transparentar los convenios que establece la SHCP con los gobiernos locales para entregar recursos del Ramo 23.

Hacienda ha reconocido deficiencias. En su momento, Isaac Gamboa, titular de la Unidad de Política y Control Presupuestario de Hacienda, reconoció algunas deficiencias que se tienen en los fondos que integran este ramo.

En una breve presentación que hizo en el marco de la CCCXIII Reunión Permanente de Funcionarios Fiscales, ejemplificó el caso de los fondos Metropolitano, Regional y el de Frontera, donde se detectaron problemáticas como el hecho de que los nombres de los proyectos no coinciden con las acciones a ejecutar ni con la descripción, entre otras deficiencias.

Para el 2018, al ramo 23 se le aprobaron recursos por 156.463 millones de pesos (US48.436 millones), los cuales podrán incrementarse a lo largo de este año como sucedió en el 2017, pues si bien se les aprobó un presupuesto por 131.865 millones de pesos (US$7.110 millones), para el cierre del año se terminó gastando 349.798 millones de pesos (US$18.861 millones).