Grupos Financieros dieron el visto bueno al Paquete Económico 2017 que, grosso modo, busca alcanzar un superávit primario y estabilizar los niveles de deuda. No obstante, consideraron de vital importancia que esto se cumpla y que la postura fiscal no se relaje en el Congreso. De lo contrario, “hay una probabilidad alta de que las calificadoras revisen a la baja la nota soberana”.

BBVA Research, el área de Estudios Económicos de BBVA Bancomer, destaca que el Paquete Económico 2017 es adecuado y suficiente para que la deuda pública como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB) se estabilice en el próximo año. Refiere que los supuestos económicos utilizados para diseñar el paquete son realistas y en línea con las expectativas del mercado.

El Paquete Económico 2017 presentado el jueves pasado ante el Congreso plantea un crecimiento entre 2.0 y 3.0% del PIB para el 2017; una inflación de 3.0%; un tipo de cambio promedio de 18.20 pesos por dólar; un recorte al gasto de 1.2% del PIB y un superávit primario de 0.4%, entre otros puntos.

“(Esto último) es positivo, considerando que no se observa esta situación desde el 2008”, afirma BBVA Bancomer.

Sin embargo, el grupo financiero considera que es importante que la postura fiscal no se relaje en el Congreso. Al contrario, indica, sería deseable un recorte mayor al gasto, del orden de 1.5% del PIB, en lugar de 1.2% propuesto.

“Nos parece fundamental que el Congreso no diluya las implicaciones favorables que tendría en la consecución de los objetivos de consolidación fiscal”, indica.

BBVA considera también que sería importante que se cambiaran las reglas de incremento automático a las entidades federativas, de tal manera que éstas contribuyan de igual forma a los esfuerzos de la consolidación fiscal. Ello, dado que el gasto no programable se plantea que tenga un incremento de 12.1%, explicado en parte por el crecimiento de las participaciones a los gobiernos subnacionales.

De igual forma, el grupo financiero expresa que es fundamental en el 2017 que se logre un superávit económico primario.

“En los últimos tres años, los objetivos planteados no se han logrado, lo que ha comenzado a llamar la atención de los mercados y las agencias calificadoras. Lo anterior, sumado a la posible estabilización de la razón de deuda a PIB en el 2017, y una eventual reducción a partir del 2018, constituye elementos indispensables en un contexto en el que los incumplimientos de los últimos años restaron flexibilidad a las finanzas públicas”, indica.

En este sentido, BBVA opina que los supuestos para la planeación del presupuesto consideran un escenario moderado y alcanzable, lo que hace suponer que la consecución de los principales objetivos (alcanzar un superávit primario y estabilizar la razón deuda a PIB) tiene buena probabilidad, a diferencia de los últimos tres años, cuando los supuestos sobre los que se basaron los paquetes fiscales fueron optimistas.

“A pesar de ello, resulta fundamental que el Congreso no relaje dichos supuestos y que, por el contrario, busque una mayor reducción del gasto que facilite la estabilización de la deuda en el 2017 (...) Claramente el margen de mejora en las discusiones en el Congreso está en los esfuerzos de reducción de gasto”.

El reto es cumplir. Banamex, por su parte, menciona que en el Paquete Económico 2017, la meta está fijada, y ahora el reto es cumplir lo ahí establecido. “El reto está ahora en ejecutar la reducción del gasto”.

El grupo financiero argumenta que los ajustes del gasto recaen más en los presupuestos de las secretarías de Estado y en la inversión. Esto hace que de nuevo el gobierno federal sea el que se apriete el cinturón, sin afectar demasiado a estados y municipios o a entes autónomos.