México DF. El presupuesto de México para el 2012, que presentará próximamente el presidente Felipe Calderón, estará sometido a tortuosas negociaciones contaminadas por la elección presidencial en puerta y en medio de presiones por la turbulencia económica en Estados Unidos.

El proyecto llegará a más tardar el 8 de septiembre al dividido Congreso, donde el PRI, principal partido de la oposición, quiere más dinero para los estados, mientras México está presionado para comportarse austeramente ante una esperada desaceleración económica de su principal socio comercial.

Los legisladores tienen hasta el 15 de noviembre para aprobar el presupuesto, el último del gobierno sexenal de Calderón.

"Serán negociaciones muy complicadas, de las más complicadas en este período (presidencial) porque es el último año (del gobierno de Calderón), un año electoral, y hay un deseo de todos de jalar más dinero", dijo el diputado Luis Enrique Mercado, negociador clave del Gobierno.

Si bien el PRI (Partido Revolucionario Institucional), que tiene mayoría relativa en la Cámara de Diputados, votó antes sin mayores problemas varias iniciativas de Calderón, la cercanía de las elecciones de julio del 2012 lo ha distanciado del oficialista Partido Acción Nacional (PAN).

Según analistas, los gobernadores de los estados quieren más fondos para paliar un creciente endeudamiento pero también para echar a andar la maquinaria electoral rumbo al 2012.

El PRI gobierna la mayoría de los 32 estados y es favorito para recuperar la presidencia que perdió en el 2000 después de gobernar por 71 años seguidos.

"Esa va a ser una batalla importante, porque los estados van a convertir esos recursos en financiamiento para la operación de su maquinaria electoral", dijo el analista del Centro de Investigación para el Desarrollo Marco Cancino.

Los priístas argumentan que, si el presidente quiere que prosperen reformas en materia de seguridad y laboral, los estados necesitan más fondos para echarlas a andar.

Temores sobre EE.UU.Luego de aumentar los temores de una nueva recesión en Estados Unidos debido a serios problemas por su elevada deuda, la segunda economía latinoamericana está revisando a la baja sus proyecciones de crecimiento para éste y el próximo año, estimaciones que deben incluirse en el proyecto presupuestario.

El banco central redujo sus proyecciones ante el complejo panorama de Estados Unidos y Europa, donde algunos países también están enfrentando problemas relacionados con su deuda.

México es altamente dependiente de las turbulencias económicas en Estados Unidos, a donde envía un 85% de sus exportaciones. Si se reduce la demanda de los bienes mexicanos automáticamente su economía se desacelera.

El año pasado, la economía mexicana creció un 5,4%, un repunte desde el colapso del 6,1% registrado en el 2009, el peor en 15 años, por la crisis financiera global detonada en Estados Unidos.

"La Secretaría de Hacienda está preparando, en efecto, un presupuesto responsable sin gastar más de lo que tenemos", dijo el subsecretario de Egresos de Hacienda, Carlos Montaño.

Pero en momentos en que la cautela se impone, el instituto electoral -el árbitro de las elecciones presidenciales- está pidiendo un millonario presupuesto anual de casi 16,000 millones de pesos (US$1.312 millones), un 50% más de lo que gastó en los comicios del 2006.

El presupuesto del instituto, del que una tercera parte irá a parar a los partidos y duramente criticado en un país en el que la pobreza alcanza a más de la mitad de la población, es similar al de una línea del metro en construcción que transportará diariamente a 437.000 personas en la capital.

Otro elemento que podría complicar el debate es que Cordero junto con su equipo de Hacienda estaría dirigiendo la elaboración del proyecto de presupuesto, al mismo tiempo que realiza mitines los fines de semana en el interior del país en busca de la candidatura presidencial del PAN.

La oposición ha criticado el activismo político de Cordero, algo poco común en un secretario de Hacienda, y exigido varias veces que renuncie. El funcionario ha respondido que no viola las leyes y que su dimisión no es inminente.