ElEconomista.com.mx El sector privado bajó su estimación de crecimiento para este año de 2,8% a 25% del Producto Interno Bruto (PIB), luego de que el mercado interno sigue deprimido y las inversiones no fluyen.

Aunque existen señales de que la recuperación de los Estados Unidos pueda generar un mayor beneficio para el aparato productivo del país, el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) refirió que la ausencia de un estado de derecho y la incertidumbre sobre los proyectos en que podrá participar el capital privado siguen manteniendo restringida la inversión privada.

“La gran ausente en este entorno sigue siendo la inversión. Hasta ahora, si bien la inversión física del sector público muestra tasas de crecimiento anual real de dos dígitos, su efecto sobre la actividad económica no se ha reflejado, incluso, los datos de la evolución de la construcción de infraestructura (obra civil) mantienen variaciones negativas”, destacó.

Además, el organismo privado aglutinado en el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) afirmó que no se perciben indicios de que el consumo mejore ni de que las reformas aprobadas tendrán un efecto importante este año.

“La posibilidad de que la economía logre una tasa de crecimiento cercana a 3% es muy limitada”, acotó.

Un ejemplo de esto, destaca, se desprende de los resultados que muestran los establecimientos comerciales al menudeo, en donde se aprecia que mientras el personal ocupado sigue creciendo, las remuneraciones por persona ocupada acumularon cuatro meses seguidos con variaciones negativas.

El número de ocupados con hasta cinco salarios mínimos ha aumentado considerablemente, en detrimento del número de las ocupaciones con salarios más elevados.

La semana pasada el INEGI informó que en mayo el indicador global de la actividad económica creció a una tasa anual de 1,4%, comportamiento que en parte está en línea con la expectativa de que su ritmo de avance mejoraría a partir del quinto mes del año, después de la debilidad que tuvo en los primeros meses y los efectos estacionales que se generaron con el periodo vacacional de semana santa durante marzo y abril.

Sin embargo, también es cierto que este ritmo de avance está muy alejado de las más recientes expectativas de los especialistas que publicó el Banco de México a principios del mes, en las que se anticipaba un crecimiento de 2,14% en el PIB del segundo trimestre del año.