París. La OCDE redujo este martes las expectativas de crecimiento de la economía mexicana para este año al 2,6%, en lugar del 3,4% que había anticipado en mayo, a causa sobre todo del choque sufrido en la construcción, y también disminuyó ligeramente las expectativas para 2015 al 3,9%, dos décimas menos.

En su informe semestral de Perspectivas, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) puso el acento en que la recuperación se reforzará en 2016, cuando espera un aumento del producto interior bruto (PIB) del 4,2%.

México será así, tanto en 2015 como en 2016, el país con la mayor tasa de crecimiento de los 34 miembros del conocido como el "Club del mundo desarrollado".

La OCDE subrayó que la realización de muchas reformas estructurales por la actual administración -en particular en la energía, en las telecomunicaciones y en el sector financiero- "ya está reforzando la confianza de las empresas y mejorando el clima en el sector de la inversión privada".

"A medio plazo, estas reformas impulsarán significativamente el crecimiento", añadió.

Uno de los principales vectores de la progresión de la actividad en México van a ser las exportaciones, con un incremento que la OCDE estima en un 7% este año, un 6,2% en 2015 y un 7% de nuevo en 2016.

Los autores del informe hicieron notar que aunque la inflación ha repuntado, en parte por las subidas fiscales a comienzos de 2014, eso parece un movimiento temporal.

Así, el índice de precios al consumo, después de haber tocado techo este año con una media del 4%, debería disminuir al 3,5% en 2015 y al 3,1% en 2016.

Eso pese a que el banco central mantiene su tipo director en un mínimo histórico del 3%, lo que debería favorecer una reactivación de la inversión.

Por lo que respecta a la política fiscal, los autores consideraron que la caída de los precios del petróleo anulará buena parte de la mejora de la recaudación de otros impuestos por encima de lo que se había anticipado.

Uno de los principales vectores de la progresión de la actividad en México van a ser las exportaciones, con un incremento que la OCDE estima en un 7% este año, un 6,2% en 2015 y un 7% de nuevo en 2016.

En la práctica, el comercio exterior contribuirá con seis décimas al PIB de este año, con otro tanto el próximo ejercicio y con cinco décimas al del siguiente.

Uno de los principales riesgos que pesan sobre las perspectivas de México es el ritmo de desaparición de los estímulos monetarios que utilizó la Reserva Federal de Estados Unidos, que podría causar inestabilidad en el mercado y propiciar una elevación de los tipos de interés a largo plazo.

Además, si persistiera el movimiento bajista de los precios del petróleo, eso podría deteriorar la situación presupuestaria de México, que podría necesitar dispositivos fiscales para compensar la pérdida de ingresos por esa vía.

En el lado positivo, la OCDE tampoco descarta que las reformas estructurales tengan un efecto más temprano de lo que había calculado en la productividad y la inversión, con una recuperación más importante que la anticipada.