Los precios al consumidor de enero a junio bajaron 0,09% por primera vez para un mismo periodo desde 1970, es decir, en los últimos 45 años, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Dicho comportamiento de estabilidad en los precios fue favorecido por la pronunciada caída de los precios agrícolas, energéticos, servicios de telecomunicaciones y el efecto estadístico de la Reforma Fiscal, ya que la carestía de este año se compara con una base alta de precios que se registró en 2014.

Indicadores del INEGI precisan que la caída de precios de energéticos, de 7,37%  en el primer semestre, de agropecuarios, de 2,26%, así como de frutas y verduras, de 7.80 por ciento, contribuyeron de manera decisiva a la inflación negativa del primer semestre del año.

Respecto a los resultados de junio, la información establece que la inflación se ubicó en 2,87%, cifra que marcó su mínimo histórico y contribuyó para que el resultado en la primera mitad del año tuviera ese descenso récord.

Cifras de junio. En los resultados de junio, el INEGI reportó que el índice subyacente presentó una inflación de 2,33%.

El índice no subyacente fue de 4.63 por ciento. En términos mensuales, la inflación se expandió a un ritmo de 0.17 por ciento, inferior al estimado por el consenso de 0.20 por ciento. Mientras que la inflación subyacente presento un avance mensual de 0.21 por ciento.

Arturo Vieyra, economista de Banamex, destacó que “la inflación acumulada en el año es ligeramente negativa debido a la pronunciada caída de los precios agrícolas”. Detalló que con el resultado de junio, la inflación general anual alcanza de nueva cuenta un mínimo histórico para un mes de 2.87 por ciento anual, marginalmente menor al 2.88 por ciento registrado en mayo.

“En paralelo, la inflación subyacente registró un crecimiento anual de 2.33 por ciento, el mismo que el mes anterior”, precisó en un análisis.

“Ha sido una sorpresa en el primer semestre del año la caída acumulada de 7.8 por ciento en los precios de los bienes agropecuarios, que contribuye con una reducción de 29 puntos base sobre el avance acumulado del INPC”, subraya. No obstante, a pesar de este comportamiento favorable, es previsible que se consolide la reversión de esta caída hacia la segunda mitad del año.

“La lectura de las cifras para junio ofrece un balance neutro en cuanto a la interacción de los efectos asociados al tipo de cambio y los precios agrícolas, es decir, consideramos que el buen comportamiento de los precios agrícolas es compensado por un avance más acelerado de los precios de las mercancías, por efecto del traspaso más acentuado del tipo de cambio sobre la inflación. “Mantenemos nuestro pronóstico de 2.9 por ciento para finales del año”, recalcó.

Mejor escenario. Economistas de Barclays afirman que el dato de inflación muestra que la economía está ganando impulso.

“Sin embargo, si se observa un repunte en el primer trimestre de 2016, Banxico deberá elevar su tasa independientemente de cualquier acción de la Reserva Federal de EU (Fed) para mantener la inflación cerca del objetivo durante 2016”, advirtieron.

Arturo Vieyra refirió que “en junio hay mayor evidencia del traspaso de la depreciación del tipo de cambio a la inflación. Este hecho se reflejó en el crecimiento de los precios de las mercancías distintas de alimentos”.

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Industriales tienen mayores costos. La depreciación del peso frente al dólar ya empieza afectar de forma más generalizada en el sector productivo, ya que el Índice Nacional de Precios al Productor (INPP) se ubicó en 3.17 por ciento anual en junio, su nivel más alto para un mismo mes desde 2012, según datos también del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Por sectores, los que más han resentido un nivel de precios más altos son el agropecuario, con inflación de 7.65 por ciento; el minero, con 5.70 por ciento; y las industrias manufactureras, que en conjunto han tenido un alza de precios de 4.47 por ciento, todas en cifras anuales al mes de junio.

Para César Alejandro Elías, analista en jefe del grupo financiero Multiva, “la industria ya está sufriendo la depreciación. De hecho, generalmente para que la economía absorba la depreciación cambiaria, es casi siempre un año, quizás entre nueve y 12 meses”.

Según esto, Elías explicó que generalmente las empresas se protegen cuando prevén un ciclo alcista del tipo de cambio, y eso impide trasladar de inmediato el dólar caro a los precios finales.

”Muchas empresas contratan futuros o forwards que obviamente hacen que tengan pactado un tipo de cambio un poco más alto pero a mucho menor precio que el que se encuentra vigente.

Entonces en la duración del contrato no tienes por qué subir precios, pero cuando terminan esos contratos, pasa que el tipo de cambio ya está por encima de 15 pesos y toca pactar los futuros a un precio más alto, entonces ahí si tocaría ajustar los precios finales a los costos de producción, y es cuando viene el riesgo de un alza de precios.”

Mantienen precios. Para el analista, otro factor por lo cual los productores aún no han trasladado el encarecimiento del dólar a los consumidores finales de manera generalizada es para no afectar la todavía incipiente recuperación del consumo de los hogares.

“Es definitivamente un factor que también consideran”, señaló.