La ministra de Desarrollo Productivo y Economía Plural de Bolivia, dice que no se ha llegado a prohibir las exportaciones, sino en casos extremos. Al contrario, indica que en el país se ha aplicado una política de “dosificación” de exportaciones.

Pide a los empresarios que sean más patriotas y que primero abastezcan con su producción al mercado interno. A cambio, el gobierno promete apoyarles con créditos y con programa de apoyo técnico y de mejoramiento de suelos.

— La FAO señala que las políticas implementadas por el Gobierno, como las restricciones a las exportaciones, han provocado escasez de alimentos. ¿Esto es evidente?

— (...) Es totalmente falso atribuirle la crisis alimentaria a una política de defensa que muchos Estados han puesto en marcha, que es la restricción de las exportaciones, es una cosa totalmente impertinente (...). Es demasiado sesgado culpar a una causa que tiene que ver con políticas económicas (y que) en el caso boliviano se demuestra palpablemente: la dosificación de exportaciones. Porque no se ha llegado a prohibir las exportaciones, sino en casos extremos. Tampoco ha ocasionado un desincentivo para la producción, porque está presente el mercado mundial, que para el grano tiene un precio internacional interesante (...).

— ¿Continuará esta política, que usted llama de ‘dosificación’ de las exportaciones, o se la va a liberar un poco más?

— Esto no se lo puede ver sólo como política de comercio exterior, se lo tiene que ver en el marco de la nueva Constitución. La nueva Constitución señala que la alimentación es un derecho humano fundamental, a diferencia de la anterior Constitución y, por lo tanto, es un imperativo constitucional el precautelar el derecho a la alimentación de la población (...). Tenemos que precautelar que lo que se siembra en Bolivia primero sirva para alimentar a los bolivianos y si sobra poderlo exportar. No es que se va a prohibir la exportación en el sentido más absoluto de la palabra, sino que se va a intentar asegurar de que lo que se produce en Bolivia, en plena crisis mundial, lo consumamos primero los bolivianos y no haya hambruna en Bolivia (...).

— Los empresarios se quejan de que los precios en Bolivia no son reales. ¿No sería mejor sincerar los precios de los alimentos básicos o dejarlo a las fuerzas del mercado para que ya no haya contrabando?

— Es una posibilidad y la otra es poner los precios donde deben estar. Una cosa es ponerse al precio de un mercado mundial especulativo y otra cosa es poner el precio a un porcentaje sobre el costo (...). Entonces definitivamente una cosa es sincerar los precios en el sentido del precio del especulador internacional y otra cosa es sincerar el precio que debe suceder en Bolivia, en un Estado de Derecho, donde el derecho humano a la alimentación es vital. Entonces tiene derecho pues el empresario de ganar, pues para eso está, no es una empresa sin fines de lucro, se la respeta y se la protege, tiene derecho a una utilidad, pero a una utilidad razonable (...).

— ¿Qué está haciendo su ministerio para fomentar la producción tanto en el occidente como en el oriente del país?

— Aparte de lo que ya hace Emapa, en el caso particular del azúcar los ingenios han presentado un plan que creo que suma $us 100 millones para cinco años, o sea US$20 millones por año. Ese plan lo estamos analizando para hacer un programa especial para mejoramiento técnico, de suelos y de la calidad de la caña de azúcar (...). En Bolivia nunca nos ha faltado azúcar y a buen precio. Los ingenios, o sea empresas privadas modernas, siempre han sido capaces de darle alimento a los bolivianos en términos de azúcar y de exportar el resto, que es lo que se tiene que hacer y siempre se debería haber hecho. Por tanto, el Estado no consideraba adecuado meterse a regular ningún precio ni a subvencionar nada, porque eso funcionaba perfectamente. El problema ha sido que la voracidad del empresariado boliviano ha hecho que vayan exportando atraídos por el precio internacional (...). Tenemos que ser bolivianos patriotas y abastecer primero nuestro mercado, y lo que sobre (de la producción) les vamos a ayudar (a los empresarios) con millones y millones (...).

— Ministra, ¿en Bolivia se vive una crisis alimentaria?

— Por supuesto que sí, lo vemos todos los días. Yo he recibido una gestión de ministerio que tenía dificultades de abastecimiento de azúcar, leche, etc. (...). El mundo está en una crisis mundial de alimentos. Pero tenemos una estrategia muy clara para librarnos de este azote que le está dando a todos los países.