Nueva York. La delegación argentina para la negociación del pago de la deuda, encabezada por el ministro de Economía, Axel Kicillof, llegó a la oficina del mediador judicial, Daniel Pollack, para proseguir las reuniones para evitar un inminente cese de pagos.

En el último día de los 30 de gracia para el pago a los bonistas de deuda reestructurada, Argentina y los acreedores que no aceptaron las quitas de 2005 y 2010, siguen apurando el tiempo para llegar al acuerdo que evite el que sería el primer cese de pagos del país desde el de 2001.

Kicillof llegó pasadas las 11.00 hora local (15.00 GMT) con toda la comitiva, formada por el secretario de Finanzas, Pablo López, el secretario del área legal y administrativa del Ministerio de Economía, Federico Thea, la procuradora del Tesoro, Angelina Abonna, y el subprocurador del Tesoro, Javier Pargament.

Ninguno de ellos quiso hacer declaraciones, aunque la portavoz del Ministerio aseguró que hablarían tras la reunión, que sigue a la que tuvo lugar este martes en el mismo lugar y que se alargó hasta las 11.30 de la noche (03.30 GMT).

Anoche, Kicillof aseguró que se seguía trabajando en la negociación y, posteriormente, Pollack confirmó que había sido la primera reunión cara a cara entre Argentina y los fondos de inversión que han demandado al país en EE.UU. pero que no se habían solucionado las diferencias entre ambas.

Los fondos, a los que el juez neoyorquino Thomas Griesa ha dado la razón, reclaman a Argentina del pago de una deuda en mora desde 2001 por un total, con intereses, de unos 1.500 millones de dólares.

En virtud de una cláusula dictada por Griesa, Argentina debe pagar en simultáneo a los fondos y a los tenedores de bonos reestructurados. Pese a que Argentina giró el dinero para pagar a los segundos, no ha llegado a parte de los acreedores por recomendaciones de Griesa a los bancos para que congelen los desembolsos, de ahí la amenaza de un cese de pagos.