El ministro de Comercio británico, Stephen Green, dijo a Reuters Insider que 2011 es un año crítico para llegar a un acuerdo que pueda aumentar significativamente la prosperidad global.

Otros economistas dicen que un acuerdo no significaría mucho y que podría perjudicar a los países en desarrollo.

Dada la complejidad y amplitud de las negociaciones, la ronda ha incumplido repetidas veces sus plazos y algunos negociadores dicen que pasará lo mismo en el 2011, aunque incluso podrían fracasar totalmente.

Pero en los últimos meses, las conversaciones han tomado ritmo nuevamente y algunos creen que el necesario equilibrio entre dar y recibir al fin será posible.

"Parece que hay una aceptación general de que lo que se necesita para llevar a Doha a una conclusión exitosa es que los principales países pongan un poco más sobre la mesa", dijo a Reuters el ministro de Comercio australiano, Craig Emerson.

Emerson dijo que Australia, uno de los principales defensores del acuerdo, no cree que sea uno de los que bloquean el acuerdo. Pero aún así está dispuesto a considerar más concesiones como parte de un impulso final.

"Si se trata de demostrar buena fe y todos ponemos algo más sobre la mesa, entonces Australia estará dispuesta a participar en eso", dijo Emerson.

Por ejemplo, Australia podría considerar hacer más recortes en sus ya bajos aranceles o aceptar restricciones vinculantes sobre el rol de AWB, el antiguo monopolio exportador, sugirió.

Un acuerdo también podría reforzar al sistema de reglas de la OMC que habrían ayudado al mundo a recuperarse de la peor crisis financiera y económica desde la década de 1930 con un mínimo de proteccionismo, dijo.

Al final, el acuerdo necesitará un pacto bilateral entre Estados Unidos y China, los dos mayores economías del mundo.

Pero hoy es mucho más complicado que eso, con exportadores competitivos entre las economías emergentes, como Tailandia y Chile, que quieren impulsar el comercio sur-sur para abrir los mercados.

El cambio natural del comercio mundial también podría hacer más fácil abrir los mercados al reducir los aranceles de importación, pero las cadenas de suministro global implican aplicar montos de tarifas equivalentes a imponer tributos sobre sus propios negocios.

"Si se protegen las importaciones, se van a dañar sus exportaciones", dijo Lamy a periodistas.