-Se ha creado una mayor demanda interna en Bolivia. Un factor fundamental de la economía en el país, acompañado de un proceso de nacionalización donde los avances en camino a la industrialización son determinantes. ¿En qué otros pilares se apuntaló la economía boliviana para mantener la prosperidad sin precedentes de los últimos años?
-Lo primero que hicimos fue edificar nuestro propio modelo económico el 2005, para las elecciones de ese año en el país. Un nuevo modelo económico por supuesto recoge los errores y las deficiencias de la economía de mercado neoliberal del pasado y observa las capacidades y potencialidades que tenía el país. Este modelo tiene cuatro pilares: el primero es que los bolivianos vamos a desarrollarnos y crecer en base al aprovechamiento de nuestros recursos naturales. El segundo pilar, la apropiación por parte del Estado del ente económico. El Estado hoy es el que lleva las riendas de la economía, es la locomotora del crecimiento y eso contradice, repito, la vieja esencia neoliberal. Nuestro modelo económico hace todo lo contrario. Lo que tenemos, la riqueza que hemos generado los bolivianos, la redistribuimos a través del Estado entre la gente, a través de los bonos y las subvenciones cruzadas. Son procesos redistributivos del ingreso que mejoran la calidad de vida de los ciudadanos y que generan el fortalecimiento de la demanda interna, que no teníamos. Los bolivianos empezamos a vivir mejor, a tener dinero, a construir.

En 2006, también descongelamos el salario mínimo, aplicamos estas medidas y lo que ocurrió fue que la gente se desahogó en su demanda reprimida por el neoliberalismo. Empezó a consumir. ¿A consumir qué? Empezó a consumir lo más básico, servicios básicos. Aumentó su consumo de agua potable, de electricidad, de gas para la cocina, mejoró su acceso a las telecomunicaciones. Por eso nacionalizamos Entel, porque nos dimos cuenta de que no solo era un mandato del pueblo boliviano el recuperar las empresas que habían sido privatizadas por el modelo neoliberal, sino que sobre todo, había que cumplir esa labor social. Ese es el tercer pilar en nuestro modelo económico: la redistribución y ¿para qué? Para construir el cuarto pilar de la economía boliviana que es eliminar la pobreza extrema, la desigualdad y la falta de oportunidades en el país. Para eso creamos el BDP (Banco de Desarrollo Productivo) un banco especializado en crédito para la micro empresa que representa el 80% de la creación de empleo. El neoliberalismo se equivocó al fomentar la gran empresa, que después derivó en hospitales de empresas y luego en una morgue de capital invertido.


-¿Cómo intenta combinar el crecimiento económico con la inclusión social?
-El modelo neoliberal sí era excluyente, nuestro modelo en cambio es completamente inclusivo, por eso se llama: Modelo Económico Social, Comunitario y Productivo. Hay que incorporar todas las formas de producción. En Bolivia existen y coexisten la forma capitalista de producción tradicional, con la relación obrero-patrón, pero también existen las relaciones pre capitalistas, en el campo particularmente. Hay relaciones inclusive hasta “salvajes” en algunas comunidades indígenas de nuestro país, que tienen un modo de producción completamente diferente al de los campesinos originarios y por supuesto diferente al sistema capitalista. De lo que se trata es de conseguir eso que hemos llamado Economía Plural, una cancha de fútbol en la que todos participen. El Estado se encarga de ser el engranaje para que todas las piezas de la economía del sistema capitalista tradicional interactúen con las sociedades cooperativas. El Estado las aglutina, trabaja con las empresas privadas, trabaja con las cooperativas, trabaja con la economía comunitaria, trabaja con todas estas formaciones socioeconómicas y las integra y eso tiene un beneficio social, porque al incorporarlas económicamente resuelven las unidades productivas sus problemas y las personas que están en estos vínculos se incorporan a la sociedad con educación, con salud, con becas para los mejores estudiantes. La idea es que todos jueguen en la selección boliviana.


-¿Cómo evitará que la economía se recaliente sin arriesgar un rebote inflacionario? Ahí tenemos el ejemplo de Argentina.
-Tengo otro concepto de lo que ha ocurrido en la Argentina, no hubo un recalentamiento. En nuestro país tampoco habrá recalentamiento, eso ocurre cuando un país empieza a producir por encima de su capacidad. Aquí no, aquí todavía tenemos desempleo, tenemos pobreza. Por lo tanto, hay que pisar el acelerador a fondo, porque tenemos que jalar el carro y sacar a la gente de la pobreza. Cuando resolvamos el problema de la pobreza, cuando resolvamos el problema del desempleo, ahí quizá tengamos un sobrecalentamiento de la economía, pero mientras no pase eso, todavía tenemos recursos ociosos en nuestro país, recursos humanos, recursos naturales, recursos económicos. Queda mucho por hacer y no tenemos inflación, porque las inyecciones de dinero están muy bien puestas, el Banco Central coordina directamente con el Ministerio de Economía para el control, con esa fórmula hemos tenido éxito y sin la presencia del FMI, porque tenemos un programa propio y un control de los instrumentos propio. En el pasado la economía boliviana estaba dolarizada, nosotros la hemos bolivianizado y este hecho le ha dado al Banco Central juego de cintura para poder implementar una política monetaria autónoma.


-¿En qué debería invertir el sector privado para no competir con el Estado?
-Bueno, lo hemos dicho de manera muy clara: el gobierno boliviano ya ha puesto la base para este proceso industrializador que queremos. Teníamos que dar el primer paso que era la construcción de la industria básica. Referente a la materia prima de los hidrocarburos, de la minería, de la parte agropecuaria que hemos impulsado, entonces tenemos el gran desafío, tanto el Estado boliviano como el sector privado, de llevar adelante la segunda parte de la industrialización que tiene que ver con la industria liviana, alrededor de la famosa industria vertical. ¿Qué tienen que hacer los privados? Los privados tienen que leer en las señales a donde estamos yendo. Por ejemplo, la planta separadora de líquidos en Río Grande, sacamos más gasolina, exportamos gas seco y se quedan varias cositas que con petroquímica se convierten en materia prima para la industria. Hoy todas las fábricas de pintura compran la materia prima de afuera, pero podrían industrializar nuestra materia prima. Nosotros la sacamos, ellos que la utilicen para la construcción de la industria boliviana.


-Pero ¿y la capacidad? A veces tenemos un producto estrella y luego llega un pedido gigantesco del extranjero, luego a la hora de cubrirlo el sector productivo del país no tiene capacidad de reacción.
-Ahí vamos, para los micro productores nuestro experimento va a ser el Kallutaca, un parque industrial en la ciudad de La Paz. En La Paz no había un parque industrial, no teníamos campos feriales, ahora en este parque industrial los queremos juntar a todos. Tenemos buenos artesanos, productores de chamarras, etc., pero producen 50, 100, 200 unidades. Si queremos entrar a un mercado como Brasil, como la Argentina o Europa, necesitamos 500 mil, 400 mil unidades/ mes y ahí nuestro productor se queda inmovilizado. Por eso el BDP va a tener un galpón en Kallutaca, va a comprar la mejor maquinaria, la más moderna y va a arrendarla, por ejemplo, a los productores de cuero, ellos se van a organizar y someter a un control de calidad. Así, con esa maquinaria, con la materia prima propia, el microempresario llegará a las 200 chamarras que produce normalmente, luego vendrá otro micro productor e irán sumándose las unidades hasta llegar a las que necesitamos para surtir un pedido en el extranjero.


-¿Son realmente estratégicas las empresas estatales como la de transporte aéreo o como la nueva empresa de turismo? Porque en esos rubros sí habían empresas privadas.
-A ver, lo estratégico hay que definirlo. Lo estratégico no son solamente las materias primas o los recursos naturales, no. Lo estratégico es en lo que tenemos que apoyarnos para crecer y hay sectores estratégicos en los que el sector privado está hace tiempo pero no invierte, no se organiza, no hace nada; entonces ¿quién tiene que impulsar eso? Es el Estado. El tema del turismo. Cuántos años hace que sabemos que tenemos los mejores lugares para visitar, además somos económicamente súper competitivos pero no viene un solo turista. ¿Quién tiene que traer al turista? Esperamos 20 años de neoliberalismo a que reaccionen.

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-¿Por eso han creado Pro Bolivia?
-Ahora el Estado va a guiar y va a empezar a organizar al sector privado que no quiere invertir, porque hay tantas zonas por descubrir y cosas por hacer y esto debido a que el sector privado en nuestro país está representado por ese empresario de los años cuarenta del siglo pasado que sigue esperando quién sabe qué. El sector privado está viviendo gracias a lo que el Estado está haciendo. Los grandes éxitos económicos son porque el Estado está detrás. Teníamos el tema de la banca, cuando entramos al gobierno no había prácticamente un solo banco que diera créditos para pequeñas y micro empresas, tenían más de 3 mil millones de dólares ociosos, supuestamente porque no había demanda, algo completamente ilógico. Nosotros organizamos la primera feria de crédito en el Coliseo Cerrado de la ciudad de La Paz  y ahora vaya a ver si hay un solo banco al que le falte una cartera dedicada a este rubro. El ministro de economía boliviano tuvo que enseñarle al sistema financiero a hacer créditos de ese tipo, porque para el Estado son estratégicos, por eso hizo la nueva ley del sistema financiero. Porque el empresariado boliviano solo no lo va a poder hacer, hasta ahora no pudo hacerlo, le falta audacia, le falta esa claridad para ver hacia dónde vamos.


-Entonces el gobierno no quiere competir, simplemente quiere ser el líder. Quiere mostrar cómo se hacen las cosas. ¿Ese es el espíritu?
-Claro, si no lo hacen ellos, lo vamos a hacer nosotros. Así de simple. Primero estaban los sectores estratégicos y energéticos que eran fundamentales. Viene después  todo lo que estamos visibilizando y que nos podría sacar de la pobreza, la producción agropecuaria por ejemplo. Estamos viendo que en todos estos años el empresariado privado agropecuario no ha aumentado la productividad de la tierra. Somos todavía el país con la peor productividad de la tierra, eso no puede seguir así, algo tiene que hacerse. En la industria  vamos a enseñar cómo se organiza a los más pequeños. Por primera vez Bolivia va a tener su empresa textilera de camélidos. No hubo un solo empresario que tuviera esa idea. Como nadie la tuvo, el Estado va a llevarla a cabo y nuestra Ministra de producción ya está trabajando en la planta. Nosotros vamos a vender esos textiles, esperamos que personas como doña Beatriz Patiño compren esa materia prima para sus productos.


-¿Qué balance haría usted de las empresas estatales que ya están funcionando?

-Bueno, en general nuestras empresas están bien, hemos tenido algunos dolores de cabeza como Papelbol, pero ya pasaron y en los próximos meses empezarán a  salir de la incubadora. Lo que nosotros hicimos fue crear una incubadora de empresas, que va formando las inversiones públicas, hasta que estén listas para salir a competir. Teníamos problemas con Papelbol, con Huanuni, teníamos problemas con la textilera Enatex. Tenemos varias fabriquitas incubándose todavía, por ejemplo Cartonbol, Papelbol y la empresa estatal de lácteos que ya salen al mercado. Ahora son empresas probadas, que producen bien, que tienen ganancias, que son competitivas, que tienen una buena tecnología.

 

-En el Foro de Multilatinas organizado por América Economía, en México DF, el año pasado, se identificaron factores de riesgo para la región: el dólar se fortalece, baja el precio del petróleo, además USA abre sus reservas de Alaska, con lo que amplía en mucho su producción de crudo, lo que hará probablemente que el precio del barril no vuelva a subir y la desaceleración de China, principal compradora de materia prima, que impactará a todos los países de América Latina, sin excepción. Esos factores sumados generan un ambiente mucho menos favorable. ¿Cómo afectará esta coyuntura a la economía de Bolivia?

-Es una buena pregunta, porque a todo lo que usted ha dicho yo sumaría otro factor más: tenemos que ver lo que ocurre en nuestros países vecinos, muchos tienen problemas y nosotros de pronto nos hemos convertido en una islita en medio de todo. Yo lo vengo diciendo desde el año 2010, el que se viene no es un escenario que nosotros no hayamos experimentado antes. El precio del barril de petróleo está cayendo y va a seguir cayendo, aunque yo creo que se estabilizará alrededor de los 70 dólares. La China tampoco va a desacelerarse más, han tomado medidas, va a ir creciendo al 6 o al 7%, pero que una economía como esa crezca así arrastra mucho. Vino aquí el Banco Mundial hace dos meses para decirnos se acabó el súper ciclo de las materias primas, prepárense. Pero ¿cómo nos pueden alertar si nosotros experimentamos la caída de los precios desde el año 2010? Nosotros nos dimos cuenta ya entonces que la cosa iba en caída y tomamos nuestras medidas. En la proyección para este año que hicimos en el Presupuesto General del Estado calculamos una caída del precio de exportación del gas a la Argentina y al Brasil e igual vamos a crecer al 5,9%, ¿por qué? Ahí viene la diferencia, es el modelo de gestión interna, el contexto internacional es totalmente adverso, pero el modelo al que hemos apostado hará que Bolivia siga creciendo. Cuando entramos al gobierno el 2005 la inversión era de 629 millones, el año pasado invertimos 4.500 millones, este año vamos a invertir 6.179 millones de dólares como sector público. Cada vez llega más inversión extranjera al país, ojala que cumplan su palabra los privados y aumenten su inversión de 1.100 a 2.000 millones, ojala. Ahora todos en el planeta coinciden en que estamos bien económicamente y yo les digo a aquellos que piensan que estamos bien, todavía Bolivia no ha empezado a disfrutar de un solo dólar de la industrialización. Según mis cálculos este año vamos a salir bien y el 2016, cuando empiecen realmente a afectarnos los precios, empezaremos a recibir los ingresos por la generación de energía eléctrica, empezaremos a recibir los réditos de la minería, el litio, así que los que están pensando que crecimos gracias a las materias primas y nos caeremos con los precios solo puedo decirles: no, señores. Vamos a crecer y habrá un punto de inflexión, pero hacia arriba.