Pavel Centeno, Ministro de Finanzas, se dio de baja del gabinete económico en Guatemala, a tan solo dos meses y seis días en el cargo, durante el cual logró la aprobación en el Congreso de la reforma fiscal.

El funcionario renunció a la dirección del ministerio, en el marco de una exigencia del Congreso por interperlarlo.

“Voy a hablar yo con Pavel para que reconsidere el puesto”, dijo Otto Pérez Molina al matutino guatemalteco El Periódico, sin aceptar la dimisión.

Según el mandatario, ya tenía conocimiento de las intenciones de su ministro de Finanzas para dar un paso al costado, argumentando que su llamado ante los legisladores retrasaría la agenda legislativa para la discusión de las leyes de transparencia.

“Ya me había venido avisando Pavel que no quería atrasar la situación en el Congreso ni paralizar el Ministerio. Yo le hablé que efectivamente tiene razón en ese sentido”, apuntó.

Centeno llegó al Congreso para presentar su carta de renuncia. Gudy Rivera, presidente del organismo, la leyó en el pleno y suspendió la interpelación.

Las fracciones de la Unión Nacional de la Esperanza (UNE) yLibertad Democrática Renovada (Lider) criticaron la suspensión del proceso contra el ministro, y no descartaron su reapertura.

“El ministro sigue siéndolo hasta que su renuncia sea admitida”, argumentó Roberto Villate, jefe de banca de LIDER.

Según Mario Taracena, de la UNE, una de las razones para la interpelación de Centeno es que se ha negado a transferir unos $52.3 millones a empresas vinculadas a la bancada de LIDER, que han realizado obras para el Estado.

“El hecho de que la persona responsable de la dirección financiera del gobierno esté renunciando de forma tan repentina y en estas circunstancias, es de suma preocupación, pues la complejidad de esta situación puede afectar la gobernabilidad del país”, declaró, por su lado, el Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras (CACIF), en un comunicado publicado en su sitio web.

El organismo empresarial demandó que el Congreso revise los mecanismos establecidos para los procesos de interpelación, para evitar su abuso.

“Pavel Centeno tenía una agenda muy grande y la interpelación en el Congreso podría haber durado seis meses, su renuncia es dolorosa en todo sentido para el partido de gobierno y para el país”, dijo por su lado Virgilio Álvarez, de la Facultad Latinoamericana de Estudios Sociales (Flacso), al matutino Siglo XXI.