El ministro de Hacienda brasileño, Joaquim Levy, defendió el fuerte recorte en el presupuesto de este año, de unos US$23.300 millones, argumentando que los números no cuadraban con la recaudación.

En declaraciones ante la prensa, Levy dijo que el recorte del gasto público "era necesario porque los ingresos previstos en el presupuesto que fue aprobado hace un mes, no tenían conexión con la realidad de la recaudación".

"Este plan de contingencias se dio con el valor adecuado y es una de las políticas que están siendo puestas en prácticas. El recorte no pone en riesgo el crecimiento económico", dijo Levy, aunque advirtió que "tenemos que ir con cautela y equilibrio. Hemos hecho el ajuste porque el PIB (Producto Interior Bruto) venía lento".

Para Levy, "no ayuda nada pensar en más impuestos, como si eso fuese salvar la economía" del país, que según el propio gobierno, debe contraerse este año cerca de un 1,2%, algo que "no debe sorprender" y que debe conducir a un "ajuste estructural" con "cosas más profundas" para retomar el crecimiento.

El recorte, anunciado el viernes en la presentación de los presupuestos para 2015, forma parte de un plan de ajuste fiscal que incluye otra serie de medidas dirigidas a aumentar la recaudación, en especial mediante un incremento de la carga tributaria, pero que aún dependen de la aprobación del Congreso.