El ministro de Hacienda de Brasil, Joaquim Levy, admitió que el plan de ajuste que prepara el nuevo equipo económico de la presidenta Dilma Rousseff incluye aumentos de "algunos impuestos", que no llegó a especificar.

"No tenemos el objetivo de preparar una serie de maldades o de paquetes (económicos), pero deberemos tomar algunas medidas", que incluirán una revisión de las políticas tributarias, dijo en una rueda de prensa el ministro, que asumió el cargo el pasado 1 de enero, día del inicio del segundo mandato de Rousseff.

Según Levy, el aumento de la carga tributaria es "previsible" y "compatible" con la decisión del Gobierno de ajustar el gasto fiscal y equilibrar las cuentas públicas, que cerraron 2014 en rojo.

El ministro explicó que la receta para recuperar el crecimiento tras cuatro años de muy baja expansión y con una elevada inflación, incluirá "una mezcla de política fiscal y monetaria", junto con la decisión de mantener una estricta disciplina con el gasto público.

Levy no precisó cuándo serán anunciadas las nuevas medidas, pero aseguró que el ajuste fiscal anunciado por la propia Rousseff "ya ha comenzado", mediante diversas decisiones adoptadas por el equipo económico.

Entre ellas mencionó el primer recorte de 22.700 millones de reales (unos US$8.400 millones) anunciado la semana pasada en el presupuesto nacional de 2015, que afectará a los llamados "gastos discrecionales", que implican viajes, dietas y otros asuntos considerados "no obligatorios".

Levy evitó adelantar cifras, pero reafirmó que habrá otros recortes una vez que el Congreso, que está en receso hasta el 1 de de febrero próximo, apruebe el presupuesto nacional propuesto por el Gobierno para 2015, que contempla gastos por 2.860 billones de reales (US$1.059 billones).

Según Levy, esa serie de medidas, que serán precisadas en las próximas semanas, permitirán retomar la confianza de los mercados en la economía y estimularán un fuerte aumento de la inversión privada que el país requiere, sobre todo, en sectores de infraestructura.

Asimismo, sostuvo que esa mayor disciplina permitirá reducir la deuda del sector público, que actualmente equivale al 63% del Producto Interno Bruto (PIB), y situarla por debajo del 50% en los próximos cuatro años.