Sao Paulo. El ministro brasileño de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior, Fernando Pimentel, atribuyó este domingo el elevado precio de algunos productos en Brasil, en comparación a otros países, al "alto" margen de lucro de las empresas en algunos sectores. 

En una entrevista de prensa, Pimentel también aseguró que el alza de los precios en Brasil responde a un "fenómeno estructural" y no a una falta de "desatención" por parte del gobierno.

"No es una desatención de nuestra administración, es una característica de nuestra economía. Tiene que ver con la presión de la demanda fuerte, que es buena, porque sustenta nuestro crecimiento, viene sustentando nuestro nivel de empleo. En principio, esa presión de precios es un subproducto indeseado de un crecimiento muy bueno", afirmó.

El ministro aseguró que no hay una fórmula concreta para solucionar el problema, pero precisó que de lo que sí está seguro es de que la solución no pasa por una recesión.

"La persona que proponga una recesión para volver a la inflación cero, por ejemplo, va a ser repudiada por la sociedad brasileña", añadió Pimentel, quien subaryó que la inflación está bajo control. Brasil cerró 2013 con una tasa del 5,91%, un porcentaje situado por encima de las previsiones de los analistas, pero dentro de la meta oficial de 4,5%, con dos puntos de margen de tolerancia.

Pimentel negó "lentitud" por parte del gobierno para controlar el incremento de los precios y expresó el "fuerte" compromiso con las metas.

El titular de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior se refirió también, de manera concreta, al sector del automóvil y destacó que el elevado costo de los vehículos en Brasil se debe, principalmente, a que los impuestos brasileños en dicho sector son más elevados que en otros países y al "alto" lucro de las empresas.

Tras ser cuestionado, Pimentel desmintió que la presidenta Dilma Rousseff tenga una "visión preconcebida" con el lucro.

"La industria del automóvil tiene márgenes muy altos, pero eso es un problema del mercado y el gobierno no va a intervenir para reducir el margen de lucro. Otra cosa es una concesión: usted está tratando de un bien público. Ahí el gobierno puede arbitrar", dijo.

Consultado sobre las críticas de algunos sectores empresarias hacia Rousseff, sostuvo "que esa es la parte buena de la democracia, ellos pueden criticar". Aunque, dijo, "también hay elogios".