Atenas. El ministro de Finanzas griego acusó a los acreedores de tratar de "aterrorizar" a los griegos para que acepten la austeridad, advirtiendo de que Europa tenía tanto que perder como Atenas si el país se ve obligado a salir del euro tras el referendo del domingo sobre los términos del rescate.

Después de una semana en la que Grecia suspendió pagos, cerró sus bancos y comenzó a controlar los capitales, los griegos votarán el domingo si aceptan o rechazan las duras condiciones que demandan sus acreedores internacionales para ampliar el rescate financiero que ha mantenido a flote al endeudado país.

El Gobierno de izquierda insta a votar "No", diciendo que los socios europeos están amenazando sin fundamentos de una salida griega de la moneda única europea, con impredecibles consecuencias para Grecia, Europa y la economía mundial.

Las encuestas de opinión publicadas el viernes dieron una ligera ventaja al "Sí", que está a favor de aceptar los términos del rescate, pero todas estaban dentro del margen de error y los encuestadores dijeron que la consulta estaba demasiado ajustada como para pronosticar un resultado.

Sólo un sondeo preveía un triunfo del "No", pese a las más de 50.000 personas que se concentraron en una manifestación en el centro de Atenas el viernes, que parecía significativamente más numerosa que otra concentración simultánea a favor del "Sí".

"Lo que nos piden es que aceptemos la esclavitud eterna", dijo Ermioni Tenekidou, un profesor de 54 años.

Wolfgang Schäuble, ministro de Finanzas de Alemania, el mayor acreedor griego y su crítico más duro, dijo que una salida de Grecia del euro podría ser sólo temporal.

"Grecia es miembro de la zona euro. No hay duda al respecto. Ya sea dentro del euro o temporalmente sin él: sólo los griegos pueden contestar a esa pregunta. Y está claro que no dejaremos a la gente en la estacada", dijo Schäuble al diario Bild en una entrevista.

Pero no está nada claro cómo funcionaría una salida temporal del bloque. Algunos economistas han planteado la idea de una suspensión temporal, en la que Grecia debería volver a una moneda nacional durante unos años hasta que se estabilice su economía.