Bruselas. Las maneras de proteger a los contribuyentes del coste de alguna futura crisis bancaria, encabezarán la agenda de la reunión de ministros europeos de Finanzas de la Unión Europea que tendrá lugar este martes.

Los países de la UE, han pagado sumas que ascienden al 16,5% del Producto Interior Bruto del bloque para apuntalar las entidades financieras durante la crisis crediticia, según cifras de la UE, haciendo subir como la espuma la deuda pública de los Estados.

Los gobiernos están muy interesados en garantizar que los bancos y el resto de instituciones financieras que han causado la crisis contribuyan al coste de los futuros rescates.

Dos tipos de impuestos dominarán los debates de los ministros de Finanzas de los 27 países en su reunión mensual de este martes, que precederá a una reunión reducida de los ministros de los 16 estados que comparten la moneda única.

En el centro del escenario se sitúa un plan para imponer una tasa anual a bancos y firmas financieras con la que se podrían recaudar millones de euros destinados a crear una red de seguridad para las futuras pérdidas bancarias.

Alemania, Francia y Reino Unido han acordado ya, actuar de forma conjunta para introducir ese tipo de cuota desde enero. Otros países probablemente llegarán a un principio de acuerdo que establecerá que es necesario un enfoque coordinado de la Unión Europea para evitar que surja un mosaico de diferentes tasas en toda la UE o de múltiples tasas para las empresas multinacionales, según diplomáticos.

Pero será difícil lograr el consenso en los detalles técnicos del impuesto, tales como la cantidad a que debe ascender, cómo debe calcularse y el uso que se le dará.

Algunas naciones, incluida Francia y Reino Unido, quieren que la suma de dinero vaya a los presupuestos nacionales para recuperar los fondos de rescate. Otras prefieren que el dinero se mantenga como reserva para cualquier futura crisis financiera, mientras que otros temen que la creación de dicho fondo podría alentar a los bancos a asumir riesgos, seguros en la certeza de que existe una red por si sus aventuras fracasan.

"Tenemos que tratar de reducir el riesgo moral para que no aliente a los organismos financieros a asumir riesgos en el conocimiento de que los gobiernos pagarán la factura", dijo la Ministra de Economía española, Elena Salgado, cuando el asunto se debatió por última vez en junio.

El tono de los debates de este martes, marcará la propuesta de una tasa para toda la UE que redactará la Comisión Europea a finales de este año. Los ministros también quieren encontrar una posición común para la próxima reunión del Grupo de las 20 principales economías del mundo, que tendrá lugar en Seúl bajo la presidencia francesa el 11 y 12 de noviembre. Habitualmente, los progresos son más difíciles de lograr en el G-20.

También estará en el marco de la discusión otro impuesto sobre las transacciones financieras, conocido como la "tasa Tobin", llamado así por la propuesta del economista estadounidense James Tobin en 1978 de una tasa a las operaciones de cambio de divisas. Las deliberaciones en la Unión Europea incluirán la ampliación de esta idea a las acciones, bonos y derivados. Aquí la opinión está fuertemente dividida, explicaron varios diplomáticos.

Los defensores dicen que reducirá el comercio especulativo y permitirá obtener ingresos sustanciales. El Parlamento europeo ha respaldado la idea, pidiendo que los ingresos se utilicen para engrosar el presupuesto de la UE. El presidente de la Comisión Europea, Jose Manuel Durao Barroso, ha sugerido que los ingresos que se recauden con la tasa podrían ayudar a financiar proyectos de cambio climático en los países en desarrollo.

Sin embargo, otros países como Suecia se oponen totalmente y pocos países están dispuestos a introducir el impuesto de manera unilateral, por temor a que, simplemente, se transfieran los negocios a mercados que no cuenten con este gravamen. "El impuesto necesita un mínimo de consenso global para ser viable. Lo hacemos todos juntos o no lo hacemos", dijo un diplomático de la UE.