Bruselas. Ministros de la zona euro no lograron ponerse de acuerdo este martes sobre cómo los tenedores privados de deuda griega deberían compartir los costos de un nuevo rescate, traspasando la responsabilidad a los líderes de Alemania y Francia para que forjen un acuerdo esta semana.

Los mercados nerviosos impulsaron los rendimientos de los bonos de Grecia, Irlanda y Portugal a sus máximos niveles desde la introducción del euro en 1999 en medio de la incertidumbre sobre un segundo rescate para Atenas y la contribución que los gobiernos posiblemente exigirán al sector privado.

Alemania, apoyada por Holanda, quiere que los bancos, fondos de pensiones y aseguradoras que tengan deuda griega canjeen sus bonos por otros nuevos que prorroguen el vencimiento en siete años.

Esto brindaría a Grecia más tiempo para reducir su enorme deuda de 330.000 millones de euros (US$477.000 millones) y limite la cantidad de ayuda financiada por los contribuyentes que Atenas recibiría.

Pero las agencias calificadoras han advertido que verían ésto como una medida de coerción y la calificarían como una cesación de pagos.

Temiendo de que el plan de Berlín pueda desatar una nueva ola de contagio, el Banco Central Europeo (BCE), la Comisión Europea y Francia están impulsando una solución más suave en la que los tenedores de bonos serían instados, probablemente a través de incentivos, a comprar nueva deuda griega cuando maduren sus tenencias.

"Esto no ha rendido resultados", dijo el ministro de Finanzas de Alemania, Wolfgang Schaeuble, a la prensa luego de que las charlas concluyeron en Bruselas este martes en la noche.

El homólogo de Schaeuble de Luxemburgo, Luc Frieden, dijo que los ministros han reducido sus diferencias y que su objetivo continúa siendo sellar un acuerdo durante este mes.

"Debemos ser muy cuidadosos de que ésto no sea considerado como un 'evento de crédito', ser muy cuidadosos de que ésto no lleve a una baja en la calificación. Sólo bajo esas estrictas limitantes podremos avanzar hacia una participación del sector privado", declaró.

Las discusiones dentro del llamado Eurogrupo continuarían el domingo en la tarde en Luxemburgo, dijeron ministros.

Para evitar un desastre financiero para Grecia, el bloque debe forjar un compromiso antes de una cumbre de líderes de la Unión Europea del 23 al 24 de junio.

Pero los inversores vigilarán atentamente una reunión en Berlín el viernes entre la canciller germana, Angela Merkel, y el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, donde podrían esbozarse los términos de un acuerdo final.

Acuerdo de Deauville

Merkel y Sarkozy han forjado compromisos en varios temas complejos desde que la crisis de deuda en el bloque surgió a fines del 2009.

Entre estos se encuentra un controvertido acuerdo sellado el año pasado en la playa de Deauville, Francia, que señaló por primera vez que se pedirá a los inversores que contribuyan en los costos de futuros rescates en la zona euro a contar de mediados del 2013.

La oposición a los rescates financiados por los contribuyentes ha crecido, especialmente en países como Alemania, Finlandia y Holanda, obligando a los líderes a considerar formas suaves de reestructuración de deuda aún antes de esa fecha, pese a las advertencias del BCE.

"Alguien debe ceder terreno en los próximos días o la región experimentará una crisis financiera abierta", dijo David Mackie, un economista de J.P. Morgan.

El banco central chino utilizó su informe anual de estabilidad financiera para plantear una de sus advertencias más rotundas sobre la crisis de deuda europea, al afirmar que la serie de medidas de rescate habían ayudado a estabilizar la situación pero no a atacar las causas de raíz.

"La crisis de deuda soberana podría seguir pesando sobre la recuperación económica de Europa. Existe la posibilidad de que la crisis de deuda soberana se extienda y se deteriore", comentó.

La Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional salieron a rescatar a Atenas con unos 110.000 millones de euros (US$160.000 millones) hace un año y siguieron con medidas similares para Irlanda y Portugal.

Actualmente, se está negociando un nuevo paquete de asistencia mientras Grecia se hunde bajo una deuda que representa casi un 150% de su Producto Interno Bruto

Funcionarios en Bruselas dijeron que el nuevo acuerdo para Grecia financiaría al país hasta el 2014 y llegaría a 120.000 millones de euros. La mitad de esa suma vendría de la UE y el FMI, el resto de privatizaciones y de una contribución del sector privado.