Buenos Aires, EFE. La heterodoxia económica aplicada hace una década por el fallecido expresidente Néstor Kirchner logró que Argentina creciera con fuerza tras la crisis, pero las políticas que alumbraron ese éxito ya no se aplican y el modelo debe dar un golpe de timón, según expertos consultados por Efe.

Tras la debacle de 2001-2002, Argentina creció en los últimos diez años a una tasa promedio del 7,2% anual gracias a medidas aplicadas por el gobierno de Kirchner, que llegó a la Presidencia el 25 de mayo de 2003, para incentivar el consumo y reactivar la industria y la actividad agropecuaria.

"El modelo tiene elementos positivos. Con la crisis de 2001, donde Argentina había quedado arrodillada, que se vuelva a parar en tan poco tiempo no es poca cosa", dijo a Efe el economista Ramiro Castiñeira, de la consultora Econométrica.

Sin reservas monetarias, deudas por US$180.000 millones, un tejido productivo destruido, una tasa de desempleo del 24% y un nivel de pobreza que llegó al 57%, Kirchner tomó las riendas, según sus propias palabras, de un país descendido al "infierno" para, al menos, devolverle al "purgatorio".

Hoy el escenario social es muy distinto: el país acumula diez años consecutivos de crecimiento, algo inédito en su historia, la pobreza se ha reducido al 5,4% y la tasa de paro es del 7,9%.

"Uno de los aspectos más notables fue el desendeudamiento gracias a la astuta negociación de la deuda pública, donde un 93% de los acreedores aceptó la canje en condiciones favorables para Argentina", destacó Castiñeira.

Para Fausto Spotorno, economista jefe del Centro de Estudios Económicos Orlando Ferreres, uno de los aciertos del modelo en su primera etapa fue mantener las cuentas públicas ordenadas, con un tipo de cambio alto y superávit fiscal y comercial.