Santiago. Las monedas de América Latina cotizarían con movimientos dispares esta semana de acuerdo a su alineación con el movimiento de divisas fuertes como el euro o el dólar, en medio de renovados temores a una recaída de la economía estadounidense en la recesión.

Mientras el real brasileño, el peso chileno y el peso colombiano se mueven más acoplados al comportamiento del euro, más asociado al riesgo, el peso mexicano podría ser afectado duramente por su conexión con el mercado de Estados Unidos.

En el último tiempo, el mercado se ha comportado volátil por la aversión al riesgo ante un eventual traspié de Estados Unidos, tras registrar recientemente débiles datos económicos que han golpeado el desempeño de su moneda.

El economista jefe de IDEAGlobal en Nueva York, Enrique Alvarez, consideró que el mercado ha cambiado su reciente tendencia de busqueda de riesgo por la esperanza de una recuperación.

"Eso ha variado, porque el sentimiento relacionado a la demanda global ha decrecido en forma violenta (...) siendo el factor principal que va a sangrar hacia el mercado", aseguró Alvarez.

El analista de 4CAST, Pedro Tuesta, destacó que la falta de datos relevantes, sumado a la menor liquidez y la actividad por el feriado del lunes del Día de la Independencia en Estados Unidos, pondrán al mercado a depender del comportamiento del mercado accionario.

El real brasileño aunque tiene aún espacio antes de llegar al nivel de 1,70 unidades por dólar, límite incómodo para las autoridades locales, estaría negociándose en un rango de entre 1,76 y 1,81 por billete verde.

"Brasil básicamente es el que puede ganar porque han entrado flujos (...) Ha estado entrando bastante y probablemente va a entrar más todavía", comentó Tuesta.

"Si todo se mantiene calmado en el mercado externo, las demás (monedas), excepto México, deben seguir a Brasil", agregó.

Golpes y apreciación. El peso mexicano ha sido el más perjudicado por la debilidad de su vecino norteamericano y queda la incertidumbre de que pueda seguir la presión ante los temores a un nuevo revés.

Sin embargo, no se descarta que, si el mercado toma un respiro, la moneda pueda apreciarse, operando en un rango de 12,85-13,50 unidades por dólar.

El peso chileno no tendría mayores obstáculos para apreciarse e incluso los consultados coincidieron en que la divisa podría irse al nivel de las 530 unidades por dólar, aunque en la dirección contraria podría alcanzar los 543 pesos.

El dinamismo del peso colombiano, que ha tenido una sólida apreciación en el último mes, le da una rango más amplio para su cotización, fijándola entre 1.850-1.920 por dólar.

Alvarez no descarta que las autoridades en Bogotá, pese a afirmar que no intervendrán, podrían verse obligadas a tratar de detener el avance de la moneda.

Por su parte, otras divisas como el sol peruano y el peso argentino seguirían un ritmo más dependiente de asuntos locales que el marcado vaivén global.

La moneda peruana, que acumula una ganancia del 2,11 por ciento en lo que va del año, ha sentido la presencia del Banco Central, que ha comprado más de US$3.000 millones en lo transcurrido del año.

"El sol ha estado 'desentendido' de los vaivenes de los mercados internacionales los últimos días (...). Este comportamiento debería continuar, en la medida que julio es estacionalmente un mes de oferta", dijo Gonzalo Navarro, gerente de cambios del Banco Santander en Lima.

Los consultados no ven razones para una depreciación de la divisa peruana.

En tanto, los analistas ven al peso argentino en un pausado pero continuo camino a la depreciación, lo que podría llevarlo hasta 3,95 unidades por dólar en un par de semanas. En ese mercado, el Banco Central sigue manteniendo un constante control de la moneda.