Buenos Aires. Las monedas latinoamericanas continuarán esta semana bajo el desafío de una turbulencia que tiene componentes políticos locales, ante la vigilancia del banco central de México -conocido como Banxico-, el Banco Central de Brasil (BCB) y su par argentino (BCRA), que buscan evitar movimientos cambiarios bruscos.

* El peso mexicano volvió a rondar los 20 por dólar tras las últimas medidas que anunció el presidente estadounidense, Donald Trump, que cayeron mal a todos sus socios. El mandatario incluso habló nuevamente de descartar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

* “La tendencia general (para el peso) sigue negativa, con Estados Unidos moviéndose hacia una guerra comercial y las elecciones (de julio en México) impactando negativamente”, dijo la firma 4Cast. “Si se mueve por encima de 20,5, (Banxico) podría cambiar la postura” neutral que ha tenido hasta ahora.

* El mes pasado, el organismo mantuvo su tasa de interés de referencia y advirtió que el balance de riesgos para la inflación continúa sesgado al alza en un entorno de elevada incertidumbre, pese a la trayectoria descendente que han registrado los precios desde enero.

* Al mismo tiempo, Banxico estará preparado ante los diferentes escenarios que puedan presentarse tras las elecciones presidenciales de julio, cuando falta un mes para los comicios hacia los que el izquierdista Andrés Manuel López Obrador marcha como favorito.

* En Brasil, el real también ha estado presionado y el viernes cerró en mínimos de más de dos años, entre la volatilidad externa que afecta a todos los mercados emergentes y la incertidumbre sobre el futuro del programa de austeridad actual después de las elecciones presidenciales de octubre.

* El expresidente ejecutivo de la petrolera estatal Petrobras, Pedro Parente, renunció sorpresivamente la semana pasada, lo que “genera dudas sobre la continuidad de las políticas ortodoxas del gobierno”, dijo el economista de Banco Haitong, Flávio Serrano.

* En Argentina, el peso podría poner a prueba su mínimo histórico de 25 unidades por dólar, un nivel en el que el banco central ha ofrecido US$5.000 millones para evitar una depreciación mayor tras el derrumbe de 25,3% que ya sufrió la moneda en este año.