Tras la muerte de Hugo Chávez, varios son los aspectos que generan incertidumbre en el país caribeño y en América Latina. Tanto el plano socio político y económico, son encrucijadas que todavía tienen que esclarecerse.

Así las cosas, la economía enfrenta desafios para solucionar problemas del pasado, y  también introducir cambios estructurales para asegurar su viabilidad en el futuro.

A pesar de que aún no están claros los efectos económicos de la ausencia de Chávez, "las posibles repercusiones que se presenten en el país afectarán en primer lugar a los propios venezolanos y en segundo lugar a sus aliados y socios comerciales más importantes, entre ellos Cuba, Bolivia, Nicaragua, el resto de los países Petrocaribe, y en menor medida Argentina y Colombia" afirman, Juán Pablo Fuentes y Alfredo Coutiño de Moody’s Analytics.

Para los economistas de la clasificadora, el deceso de Chávez por si mismo no debería tener un mayor impacto económico en el 2013. Sin embargo, la economía del país viene acumulando importantes desequilibrios que deberán ser enfrentados este año por el gobierno. "La reciente devaluación del bolívar es solo una de las múltiples medidas que deberán plantearse para reducir el elevado déficit fiscal y detener el deterioro de la balanza externa" enfatizan los expertos.

Después de crecer 5,6% en el 2012, la economía ha comenzado a presentar signos de desaceleración.

Aspectos a considerar. La inflación ha comenzado a acelerarse rápidamente, deteriorando con ello el poder adquisitivo de la población. Al mismo tiempo, el gobierno deberá recortar sus gastos y aumentar los impuestos, lo cual representaría un golpe adicional para las familias.

Sin embargo, el fallecimiento de Chávez podría retardar algunas de estas medidas. Con nuevas
elecciones presidenciales, el gobierno interino de Nicolás Maduro buscará evitar nuevas medidas que podrían afectar negativamente las preferencias del electorado con respecto a su candidatura. Por el contrario, es posible que el gobierno interino busque aumentar el gasto una vez más, a pesar de que ello genere un mayor deterioro fiscal.

Dado el poco tiempo disponible para las campañas (las elecciones se anticipan para mediados o finales de abril), se espera que el aumento en el gasto tendrá poco efecto sobre la demanda interna. En este sentido Fuentes y Coutiño señalan que "cualquier efecto positivo sería de todas maneras de muy corto plazo. Sin embargo, pasadas las elecciones, el nuevo gobierno electo tendrá que implementar severas medidas de austeridad fiscal en la segunda mitad del año".

De lo anterior los analistas estiman que no hay razones de peso para cambiar el pronóstico para la economía venezolana, la cual reportará un crecimiento de 1,3% en el 2013.

Para el mediano y largo plazo, las nuevas elecciones, sí añaden una mayor incertidumbre sobre las perspectivas económicas. "Sin Chávez a la cabeza, sus aliados políticos encontrarán grandes dificultades para mantener las mismas políticas económicas y evitar una nueva crisis" indican.

Según los analistas un gobierno surgido de la oposición, "pondría en marcha medidas de desregulación gradual de la economía y de estímulos a la inversión privada con resultados positivos sobre el crecimiento". Sin embargo, una victoria de la oposición sigue siendo la opción menos probable en estos momentos.