De acuerdo con Alfredo Coutiño, director para la región de Moody’s Analytics, la posición de los países europeos en la reunión del G20 en México, habría sido tozuda y poco abierta al aprendizaje.

Así, según un informe de Moody’s Analytics, se señala que los europeos dijeron que no venían a recibir lecciones, pero también se dijo que América Latina debería aprender a no seguir el ejemplo de indisciplina europea. En este sentido, si alguien tiene que aprender bien la lección son los países fiscalmente emproblemados y escuchar la experiencia de aquellos países que han sabido sobresalir con un gran esfuerzo y con mucho fogueo en el manejo de las crisis crónicas del pasado, dice el estudio.

Ironicamente, en esta ocasión la reunión del G-20 no solo se celebró en un país que fue azotado
constantemente por crisis financieras del pasado, sino también mostró al mundo que aquellos paises indisciplinados del pasado son ahora los que están ayudando financieramente a contener la crisis fiscal europea. Así, las economías emergentes son ahora espectadores de la película y no los protagonistas de la crisis. Pero son también estos países los que han fogueado a toda una generación de expertos en manejo de crisis y descalabros
financieros.

Los países emergentes se encuentran ahora con una mejor salud económica, precisamente porque corrigieron sus desequilibrios crónicos del pasado, institucionalizaron la disciplina macroeconómica e implementaron reformas estructurales. A dichos países les tomó más de una década completar el ajuste y absorver los costos, pero pudieron salir exitosos de sus problemas. Si América Latina lo pudo hacer, si Asia también lo logró, ¿porque Europa no lo puede
hacer?

Los líderes del mundo desarrollado deberían recordar que las raíces de una crisis están en los desequilibrios económicos generados, por lo que la solución necesariamente conlleva ajustes. Por ahora, y después de tres años de estar sumidos en crisis, los líderes europeos deberían saber que “mientras mas lento sea el ajuste, más largo será el sufrimiento”.

América Latina ha aprendido – después de más de dos décadas de crisis recurrentes– que la salud
macroeconómica depende de mantener a la economía cerca de su equilibrio. Por lo tanto, no es
casualidad que la ya “añeja” crisis griega haya contagiado más a aquellos países con mayores
desequilibrios económicos.