De acuerdo con el último informe de Moody’s Analytics, el crecimiento de la economía chilena en el primer trimestre contiene buenas y malas noticias.

La buena es que la economía reportó una ligera recuperación, la mala es que se debe a un impulso transitorio de la política fiscal. Por lo que de no fortalecerse las fuentes permanentes del crecimiento, la economía no solo no remontará el vuelo a tasas mayores sino que además la recuperación no será sostenible.

"Dentro de lo positivo, la economía reportó un crecimiento anual de 2,4% en el primer trimestre, después de un 1,8% en el trimestre anterior y de 2,7% en el mismo periodo del 2014", dijo Alfredo Coutiño esa entidad para la región. Con respecto al trimestre anterior, las cifras desestacionalizadas indican un avance de 1%, contra un 0,8% reportado en el cuarto trimestre del 2014. A pesar de que este representa el tercer trimestre de avance contínuo, la recuperación es todavía lenta, puesto que a tasa anual la economía se desempeña muy por abajo de su tasa potencial.

En lo negativo, el avance económico tiene el gran riesgo de ser insostenible ya que por un lado se debió más a una recuperación inducida por el impulso fiscal en marcha. Por otro lado, el avance del PIB también se benefició de la contínua caída de las importaciones, la cual no necesariamente fue causada por la depreciación cambiaria. Lo peor de esto es que la contracción de las importaciones es más el resultado de la debilidad de una de las fuentes más importantes del crecimiento permanente: la inversión productiva, sobre todo la inversión en maquinaria y equipo.

"Chile continúa sufriendo un proceso de desinversión que inició a finales del 2013 y se ha extendido hasta el presente año, ante la reticencia de la inversión privada ocasionada por el manejo tanto de la política económica como de las reformas", afirmó Coutiño.

Esto ha detenido la acumulación de capital y consecuentemente erosionado la capacidad productiva potencial del país.

Las políticas fiscal y monetaria expansivas han probado ser inefectivas en un ambiente de debilidad estructural, pero incluso han generado distorsiones en inflación y en el balance externo. La inversión fija como proporción del PIB ha caído desde un máximo de 26,6% en el 2012 hasta 24% en el 2014, mientras el desequilibrio externo real se situó en 2,6% del PIB.

Si la inversión privada continúa reticente, las políticas expansivas serán totalmente inefectivas para levantar a la economía chilena de manera sostenida. La única receta para fortalecer el crecimiento permanente es a través de la acumulación de capital productivo por medio de la inversión física y en capital humano, lo cual a su vez potenciará a la productividad y promoverá el progreso tecnológico.