Uno de los aspectos más relevantes del crecimiento de la economía uruguaya, ha sido la solidez del consumo interno, que se ha posicionado como un impulso del rebote económico. En este sentido en los ultimos años el crecimiento de Uruguay ha sido estable. La economía Uruguaya se expandió 3,9% en el 2012, después de haber crecido 6,5% en el 2011.

Según Marycruz De León, economista de Moody’s Analytics, "la estabilidad económica y política que presenta el país ha hecho a Uruguay un refugio atractivo para los inversionistas", agregando que "además de las perspectivas positivas para el país, la liquidez global continúa atrayendo inversionistas extranjeros".

En palabras de De León, el atractivo interés que ofrece el país para las inversiones y la mejoría en su calificación han incrementado el flujo de capital hacia la economía del Cono Sur, afirmó.

De acuerdo al Banco Central de Uruguay, el flujo de capitales a la economía en el 2012 fue de
US$5.900 millones, cifra superior en casi US$2.000 millones al total registrado el año anterior.

Las entradas de capital mostraron un cambio hacia instrumentos del sector público. "Gran parte del flujo de recursos proviene de Argentina ya que la imposición de controles de capital y de comercio desde finales del 2011 ha obstaculizado la inversión y la producción en ese país. La creciente dificultad para obtener dólares ha llevado a muchos argentinos a invertir en Uruguay", enfatizó la experta de Moody’s Analytics.

El flujo de capital hacia Uruguay ha presionado al alza al peso uruguayo, lo cual ha disminuido la competitividad de las exportaciones.

En este sentido, el uso de la tasa de interés para controlar el alza del peso presenta un dilema para las autoridades uruguayas. Por un lado, un recorte de tasas para reducir la revaluación de la moneda crearía condiciones de liquidez y daría lugar a una mayor inflación, lo cual ya es un problema en Uruguay.

El fuerte crecimiento de los salarios y el bajo desempleo se han combinado con altos precios de los alimentos y de la energía, lo cual se ha reflejado en una inflación al alza. En marzo, la
inflación anual alcanzó 8,5% en comparación con 7,5% un año antes.

Para la economista, la inflación se ha mantenido por encima del rango meta desde el 2010. Por otro lado, un aumento de tasas para luchar contra la inflación atraería más flujos de capital. "En un esfuerzo por desacelerar el crecimiento del crédito y controlar la inflación, el banco central aumentó los requisitos de reservas bancarias de 20% a 25% para depósitos en pesos y de 40% a 45% para depósitos en moneda extranjera", dijo la experta de la calificadora.

De esta manera, el banco central espera que el aumento en el coeficiente de reservas sea suficiente para desacelerar la inflación, manteniendo la tasa de interés en su nivel de 9,25%.

De esta forma, los bancos centrales pueden utilizar la acumulación de reservas internacionales
acompañadas de una esterilización monetaria para lidiar con el problema de la inflación y de la
revaluación cambiaria. Esto es, el banco central compra dólares en el mercado abierto para reducir la presión al alza sobre la moneda, a la vez que vende bonos para retirar el exceso de liquidez en circulación y reducir la presión inflacionaria. Así, las autoridades monetarias pueden combatir ambos problemas sin tener que mover la tasa de interés.