En el 2015 se espera que el proceso de desaceleración toque fondo en América Latina. La región se ha visto inmersa en una profunda desaceleración desde 2012, después de un repunte post-recesión que se presentó en el 2010-2011, el cual fue transitorio ya que fue más un resultado de las agresivas políticas expansivas fiscal y monetaria.

"La ausencia de reformas combinado con el exceso de liquidez global deterioraron la capacidad productiva en América Latina, ya que los gobiernos disfrutaron de manera improductiva la época de dinero abundante y barato que bombearon los principales bancos centrales del mundo", dijo Alfredo Coutiño, director para América Latina de Moody’s Analytics .

La desaceleración ha tenido más impacto en los países con una ausencia prolongada de cambios estructurales y sin agenda de reformas, como ha sido el caso de Brasil, Argentina y Venezuela. Mientras que Chile, Colombia, México y Perú en donde las reformas están en proceso o ya las implementaron, sus economías todavía se encuentran en terreno positivo.

Este año, algunas economías de la región continuarán contrayéndose mientras otras avanzarán lento pero constante. La desaceleración parece estar tocando fondo a medida que un mayor número de países implementa cambios y reestructura sus economías. 2015 será un año casi sin crecimiento para la región, pero se espera que 2016 traiga consigo una recuperación ligera, especialmente como resultado de las nuevas reformas y el avance de la economía estadounidense.

Tomará todavía algunos años para que la región regrese a su nivel potencial, pues las reformas requieren de tiempo para aumentar la capacidad productiva de una economía. En este sentido, las perspectivas de crecimiento para la región son de tasas bajas pero a la alza, para alcanzar su nuevo crecimiento potencial de 3,5% hacia el 2020.

En estos tiempos de fuerte volatilidad financiera, la mayoría de los bancos centrales, excepto Brasil y Colombia, siguen manteniendo políticas expansivas, trasladando el costo total del choque externo a sus monedas ante la persistencia de mantener sin cambio las tasas de interés. Es decir, prefieran sacrificar sus monedas antes que las tasas de interés.

Los países que no han normalizado las condiciones monetarias en anticipación a la reversión monetaria global serán los más afectados por la fuerte volatilidad que se avecina y serán también los que se vean forzados a implementar ajustes monetarios más severos, entre los que destacan Chile, México y Perú.

La mejor receta para reforzar el mecanismo de defensa macroeconómica de la región está en la restauración de la disciplina económica combinada con la profundización de los cambios estructurales.