Ciudad de México. Las monedas de diversos países emergentes están pasando por un periodo de volatilidad debido a que se terminó la “fiesta” de liquidez que generaron las políticas monetarias laxas, por lo que los bancos centrales deberán ajustar sus medidas a la nueva realidad global.

Alfredo Coutiño, director para América Latina de Moody’s Analytics, explicó la decisión de los bancos centrales de aumentar la liquidez para hacer frente a los efectos de la recesión de 2009 provocó una revaluación en los tipos de cambio real de las naciones emergentes.

Este panorama, expuso en un reporte, se vio acentuado por los ajustes estructurales y por los altos precios de las materias primas a nivel internacional, ya que varios países de esta categoría son importantes exportadores.

Durante casi cinco años estas naciones se beneficiaron de la liquidez generada por los bancos centrales, particularmente la Reserva Federal de Estados Unidos, lo cual se tradujo en flujos de inversión y crédito barato.

Sin embargo, los países que más se vieron beneficiados de esa liquidez como Rusia, Argentina, Brasil, México, India y Turquía han sufrido desde principios de año un debilitamiento importante en sus monedas.

Muestra de ello es la depreciación frente al dólar de 7,2% en el caso de la moneda rusa al cierre de enero o el 2,9% del real brasileño en el mismo periodo, aunque el caso más agudo ocurrió con el peso argentino cuya caída fue superior al 20%.

Salida de capitales

“Aunque cada economía presenta sus propias vulnerabilidades internas, casi todas las monedas de los mercados emergentes han sido afectadas por las salidas de capital hacia activos de más calidad”, precisó Coutiño.

Dicha salida de capitales de cartera se debe a que el retiro gradual de los estímulos monetarios en Estados Unidos provocará un alza en las tasas de interés del vecino país del norte, las cuales hasta el momento se encuentran cercanas a cero, lo que llevará a los inversionistas a enfocarse en destinos más “seguros y atractivos”.

Para el especialista de la calificadora, estos factores difícilmente conducirán a un contagio o crisis en los países emergentes porque éstos han evolucionado y se han fortalecido de la recesión de hace cinco años.

Instrumentos ancla

Entre los elementos que permitirán que hagan frente a los choques externos se encuentran el volumen de reservas internacionales que han acumulado los bancos centrales, siendo Brasil el mayor ejemplo al tener más de 375 mil millones de dólares.

Gracias a esto, las autoridades pueden enfrentar las presiones cambiarias a través de la venta de dólares o, bien, aumentando las tasas de interés, lo que compensa la “sobre reacción” de los mercados ante el retiro de estímulos monetarios.

Otro elemento positivo se observa en que la mayoría de las naciones emergentes tienen sistemas de tipo de cambio flexible, ya que éste genera una corrección natural en las monedas y hace menos frecuente el uso de las reservas internacionales para eliminar presiones

“Los bancos centrales de las economías emergentes tarde o temprano tendrán que ajustar sus tasas de interés y liquidez monetaria a niveles consistentes con la nueva realidad global”, afirmó.

Precios al alza

Con respecto al escenario de una tendencia al alza que se observa en los precios al consumidor, al menos en la primera mitad del año, lo que se prevé podría ubicar a la inflación en alrededor de cinco por ciento anual, las autoridades no tendrán margen de maniobra alterno más que ajustar las condiciones monetarias hacia una posición más neutral, incluso se podría esperar que se emplee una política monetaria restrictiva, aseguró el especialista de Moody’s Analytics.

Coutiño sostuvo que las tasas de interés, que en este momento se ubican en 3,5%, no necesariamente significan la existencia de condiciones monetarias expansivas, ya que el banco central ha estado regulando la cantidad de dinero primario en la economía para evitar presiones de demanda en los precios.

El especialista sostuvo que se espera un apretón monetario, el cual se daría a través de la restricción de la cantidad de dinero primario, toda vez que no se espera un alza de tasas, al menos en el corto plazo.

De hecho, en los últimos meses se ha observado un escenario de mayor inflación, incluso la expectativa es que el indicador sea mayor para el cierre de 2014, por lo que se prevé que la respuesta de la política monetaria será restrictiva, pero no con alza de tasas, sino más bien vía una colocación más agresiva de deuda con fines de regulación monetaria.