La agencia calificadora Moody’s Investors Service advirtió hoy que los beneficios por las exoneraciones permanentes a las gratificaciones serán solo a corto plazo, pues tendrán un costo fiscal de 0,2% del Producto Bruto Interno (PBI) y un impacto negativo en las pensiones de los jubilados.

El Congreso aprobó en la víspera el proyecto que establece la exoneración permanente de los descuentos a las gratificaciones de julio y diciembre, así como la disponibilidad del 100% del excedente de cuatro remuneraciones de la Compensación por Tiempo de Servicios (CTS).

El sustento de Moody’s. El vicepresidente del grupo soberano de Moody’s Investors Service, Jaime Reusche, indicó que como toda medida de esta naturaleza, tiene ciertos beneficios y varios costos.

“Los beneficios son mayormente a corto plazo, pues favorecería a poco más de tres millones de trabajadores que perciben aguinaldos y ayudaría a impulsar el consumo”, señaló a la Agencia Andina.

No obstante, observó que los costos de una medida como esta son, de manera directa, fiscales, pues se reduce el ingreso tributario anual en casi 0.2 por ciento del PBI.

Afectación de pensiones. Asimismo, el analista consideró que también afecta al sistema de pensiones (tanto nacional como privado) y el sistema de salud, pues, estos se financian en parte con estas aportaciones, y el impacto sería algo similar de 0.2 por ciento del PBI cada año.

“Si los trabajadores contribuyen un menor monto hacia sus fondos previsionales existe el riesgo de que sus pensiones sean bastante menores a la hora de jubilarse”, advirtió el economista de la agencia Moody’s.

Explicó que las pensiones deben financiarse de alguna forma y el crecimiento de esas aportaciones a lo largo de varios años representaría un monto importante.

¿Propensión marginal al ahorro?. “Hay diversas opiniones que sugieren que si el trabajador dispone de ese monto que iba destinado a su pensión, podría ahorrarlo; pero la realidad es que la propensión marginal al consumo es más fuerte que la de ahorrar el mayor ingreso disponible”, dijo finalmente.

La agencia estadounidense de riesgo crediticio elevó en dos escalones la calificación crediticia del Perú en julio del año pasado, debido a la expectativa de que se acelere el crecimiento de la economía, se fortalezca la posición fiscal y mejore el potencial de expansión con las reformas estructurales.

En aquella oportunidad Moody's subió la calificación del Perú a A3 desde Baa2 con una perspectiva estable.