Mexico. La mediana de la deuda con respecto a los ingresos totales de los estados mexicanos calificados por Moody’s, aumentó de 9,8% en 2008 a un estimado de 16,3% en 2010, de acuerdo con un nuevo reporte de Moody’s sobre el endeudamiento de los estados mexicanos. A pesar de su crecimiento, el nivel de deuda de los estados continúa siendo moderado respecto a sus pares internacionales.

“Si bien los niveles de endeudamiento han crecido en los últimos dos años, existen otros factores que limitan la calidad crediticia de los estados, más que el endeudamiento en sí mismo” señaló María del Carmen Martínez, Assistant Vice President y co-autora del reporte.

Moody’s señala que los factores que limitan la calidad crediticia de los estados mexicanos son principalmente: limitada flexibilidad presupuestal, débiles prácticas de administración y gobierno interno, mayor financiamiento de corto plazo y altos pasivos por pensiones no fondeados.

“Los estados cuentan con una limitada flexibilidad presupuestal respecto a sus pares internacionales. La mediana de sus ingresos propios representa sólo 6.5% de sus ingresos totales. Además, parte de las transferencias federales que reciben están etiquetadas para usos específicos”, agregó Adrián Garza, Assistant Vice President y co-autor del reporte.

Otro de los factores de riesgo del sector son las prácticas de administración y gobierno interno que en algunos casos son crónicamente débiles. “La importancia de estos factores en la calidad crediticia se demuestra en los recientes incumplimientos selectivos de dos entidades federativas que fueron motivados por una débil cultura de pago y no por presiones financieras”, señaló María del Carmen Martínez-Richa.

Un tercer factor es la estructura da la deuda de los estados. “Gran parte de la deuda de largo plazo está respaldada por transferencias federales. Durante la crisis de 2009, los flujos federales afectados generaron altas coberturas promedio mayores de cinco veces el servicio de la deuda. Sin embargo, el financiamiento de corto plazo, el cual no está respaldado por transferencias federales, ha aumentado de forma muy importante. Esto implica mayores riesgos de refinanciamiento en el sector”, comentó Adrián Garza.

Por último, el reporte señala que los pasivos por pensiones no fondeados son significativamente mayores a los del endeudamiento. El déficit de los pasivos por pensiones es elevado, la mediana representa 92,6% de sus ingresos totales, cifra muy superior al 16,3% del nivel de deuda. Aunque los pagos por pensiones no ejercen actualmente presión significativa en las finanzas, en el mediano plazo limitarán aún más la ya poca flexibilidad financiera de los estados.