La calificadora de riesgo Moody’s está la expectativa de los movimientos fiscales que haga Costa Rica para fortalecer sus deterioradas finanzas. Por el momento, la agencia considera que el grado de inversión del que goza Costa Rica está en un terreno frágil.

Gabriel Torres, analista principal de la deuda soberana de Moody’s conversó con La Nación y expresó que “si no hacen eso (un nuevo proyecto tributario), es muy posible que haya algún impacto negativo en la calificación, un cambio en la perspectiva.”

La agencia subió la calificación de riesgo soberano del país a Baa3 desde Ba1, en septiembre de 2010, con eso le otorgó mayor confianza a los mercados internacionales para invertir en deuda nacional. De hecho contribuyó a que los inversionistas extranjeros se decidieran a comprar eurobonos en las dos últimas emisiones.

A diferencia de Fitch Ratings y Standard & Poor’s que ya dieron su informe anual sobre el país, Moody’s aún está esperando un movimiento en el timón fiscal. Torres comentó que esta podría ser la última posibilidad que tendría Costa Rica para hacer avances fiscales antes de que tomen una decisión sobre el grado de inversión.

“El problema de fondo sigue y seguimos a la espera de que se tome una solución. No hemos hecho nada hasta ahora, porque el Gobierno tiene todavía una baja deuda y flexibilidad... Pero creemos que esta es la última oportunidad (para el país)”, señaló Torres.

Si la calificación y la perspectiva variaran, una de las consecuencias sería el encarecimiento de la deuda externa y, otra, una mayor dificultad para atraer inversión extranjera.

Los informes sobre Costa Rica, de S&P y de Fitch, para este año coincidieron en que el Gobierno tiene cada vez menos margen de acción para enfrentar el creciente déficit financiero. Sin embargo, aunque el grado especulativo para invertir continúa, dada la constante incertidumbre ante las condiciones de adversidad económica y financiera, ambas calificadoras mantuvieron la nota de estable para el país.