Buenos Aires. Moody’s Investors Service mantiene su perspectiva negativa para el sistema financiero argentino, según su último informe titulado “Perspectiva para el Sistema Bancario Argentino”.

Argentina se encuentra atravesando una recesión económica desde el primer trimestre de 2014, y el default del soberano en julio ha perjudicado aún más la confianza de los inversores y consumidores. Por lo anterior, la calificadora prevé que “el PBI se reduzca al menos 2% en 2014, y se estanque en 2015, y con un una inflación tan alta, esperamos que el desempleo aumente y los salarios reales de los individuos caigan”, explicó Valeria Azconegui, Assistant Vice President de Moody’s.

“Las dificultades económicas de Argentina seguirán teniendo incidencia en los fundamentos financieros de los bancos durante el próximo año, a año y medio”, añadió Azconegui. “Ante un escenario de contracción de la economía, prevemos un elevado índice de inflación, un deterioro de la moneda, como así también que el gobierno continúe implementando políticas poco ortodoxas, todos factores que dañarán los volúmenes de negocios y las ganancias de los bancos en los próximos trimestres”.

Desde el 2011, el gobierno ha impuesto una serie de políticas restrictivas -como controles de divisas y restricciones a las importaciones, topes en las comisiones y en las tasas de interés, direccionamiento de créditos a sectores específicos de la economía y restricciones para el pago de dividendos- que a juicio de Moody's Investors han perjudicado las condiciones de negocio y debilitado la fortaleza financiera de los bancos. Por otra parte, la reciente recesión incrementa el riesgo de mayor presión por parte del gobierno sobre los prestamistas para estimular el crecimiento e incrementar el acceso al crédito.

Por otra parte, "el aumento del riesgo país ha restringido el acceso de los bancos a las líneas de crédito del exterior, hecho que perjudica la capacidad de acceder a fondos para financiar las líneas de comercio exterior. Cualquier salida de capitales desencadenará una mayor depreciación del peso argentino, y conducirá a caídas adicionales de las reservas internacionales del banco central", finalizó la calificadora.