La región no escapará de una profunda contracción si los Estados Unidos enfrenta un escenario severamente adverso como el planteado por la Reserva Federal (Fed) para las pruebas de resistencia financiera de los bancos a llevarse a cabo en el 2015.

Como consecuencia de ello, A. Latina enfrentaría una profunda recesión el próximo año, precedida de una fuerte turbulencia financiera y desarreglos fiscales. "Los países más afectados serían aquellos con mayores desequilibrios económicos, con poca capacidad de crecimiento y, reducida flexibilidad en sus políticas económicas, entre ellos Brasil y México" afirmó Alfredo Coutiño, director de Moody’s Analytics para América Latina.

La Fed anunció hacia finales de octubre dos escenarios de riesgo para las pruebas de resistencia del sistema bancario estadounidense, como parte del proceso de supervisión y capitalización para el 2015. El escenario más adverso presenta una contracción de la economía estadounidense aún más profunda que la que se registró durante la crisis hipotecaria del
2008-2009.

Para el director de Moody’s Analytics "el supuesto más importante es una caída en la actividad económica estadounidense de 4,6% que va desde el cuarto trimestre del 2014 hasta el cuarto trimestre del 2015".

Los efectos de contagio para el resto del mundo van desde un regreso a la recesión, precedida de una fuerte turbulencia financiera generada por el pánico y la aversión al riesgo. En los mercados emergentes el efecto inmediato sería una sobre-reacción en los mercados cambiarios y un alza importante en la inflación, la cual sería seguida por una recesión más profunda que la del 2009.

Según el experto, "en América Latina el choque externo se reflejaría en fuerte turbulencia financiera con pronunciadas salidas de capital que producirían depreciaciones importantes en las monedas, y que al final impactarían a la inflación". A fin de evitar un dislocamiento de los mercados financieros y un mayor desarreglo fiscal, las autoridades latinoamericanas tendrían que subir las tasas de interés tanto como sea necesario para reducir la sangría de las reservas internacionales y apretar las condiciones fiscales.

El resultado final sería una recesión en la región que se extendería a lo largo de todo el 2015. El PIB sufriría contracciones severas desde su nivel más alto en el tercer trimestre del 2014 hasta su nivel más bajo en el cuarto trimestre del 2015: caídas de 9,9% en Venezuela, 8,5% en Uruguay, 8,3% en Argentina, 6,9% en Brasil, 6,8% en México, 5,8% en Colombia, 5,6% en Chile, y 5,3% en Perú.

La amplificación de estas caídas en la región se debería al menor margen de maniobra en política fiscal y a un efecto más pronunciado en el resto del mundo, particularmente en Asia.

Sin embargo, la recuperación latinoamericana sería más fuerte y más rápida como resultado tanto de la corrección en los tipos de cambio como de los desequilibrios a través del ajuste de política económica. Así, la región estaría incluso creciendo a tasas superiores a su potencial hacia el año 2017.