Las aseguradoras y bancos mexicanos, si bien tendrán gastos importantes tras el sismo ocurrido el pasado 19 de septiembre, tienen atenuantes para enfrentar estas pérdidas, indicó la agencia calificadora Moody’s.

De acuerdo con un análisis de la agencia, debido a que la Ciudad de México, una de las zonas afectadas, es el área metropolitana más grande del país donde se concentra la mayor parte de la actividad económica y se tiene la mayor penetración de seguros, las compañías del sector asegurador enfrentarán pérdidas, lo cual reducirá la rentabilidad y capitalización del sector.

“Los bancos mexicanos tienen la rentabilidad y los índices de capitalización para soportar un deterioro en las carteras de préstamos relacionadas con el terremoto”, finalizó Moody’s.

Los valores asegurados por catástrofes en el área de la Ciudad de México representan más de 35% de la exposición total de los aseguradores en México.

No obstante, indicó que las aseguradoras locales están bien preparadas, financieramente, para afrontar las secuelas de un evento de esta índole, dada la fuerza del marco regulatorio mexicano para riesgos catastróficos y las herramientas de mitigación de pérdidas de catástrofes.

Agregó que las compañías aseguradoras tienen reservas prefinanciadas por catástrofes relacionadas con terremotos por alrededor de 20,6 millones de pesos.

“Además, más de 80% del riesgo de terremoto de los aseguradores se cede, principalmente, a las agrupaciones de reaseguros compuestas, en su mayoría por reaseguradores internacionales (...) además otras asociaciones internacionales como Lloyd’s de Londres están presentes en la mayoría de las estrategias de cobertura”, acotó Moody’s.

Por lo anterior, las pérdidas totales de las aseguradoras locales deben ser mitigadas por acuerdos de transferencia de riesgo establecidos, herramientas de protección contra catástrofes y reservas obligatorias para terremotos, lo cual permitirá a los aseguradores nacionales mantener y financiar ciertos niveles de pérdidas por catástrofes, sin afectar significativamente su capital, aseguró la agencia.

“Con la gran cantidad de protección de reaseguro comprada y el tamaño potencial de la catástrofe, es probable que los reaseguradores asuman la mayoría de las pérdidas aseguradas por el terremoto mexicano. Sin embargo, las pérdidas por terremoto reaseguradas son notoriamente difíciles de estimar desde el principio, y ningún reasegurador ha revelado pérdidas estimadas”, señaló la agencia.

Si bien para Moody’s este sismo tiene el potencial de ser una de las catástrofes naturales más costosas de México y los daños se acumulan con los causados por el temblor del 7 de septiembre y los huracanes Harvey, Irma, José y María, no prevé que haya algún aumento generalizado en los costos de reaseguro, sino una estabilización de las tasas de éstos a nivel mundial.

La calificadora, anteriormente, mantuvo la perspectiva para el sector asegurador mexicano en Estable, al reflejar la “buena liquidez de los aseguradores, los sólidos ingresos por primas, la sólida rentabilidad y la implementación exitosa de Solvencia II”.

La perspectiva podría cambiar a Positiva en caso de una mejora significativa en la calificación de bonos del gobierno o en el entorno operacional del país, pero podría pasar a Negativa si el crecimiento económico se amortigua.

Bancos, con efecto limitado. En el caso de los bancos, refiere que el efecto del sismo será limitado y espera que la calidad de los activos de los prestamistas no se vea afectada en gran medida, aunque es posible que existan pequeñas pérdidas en el segmento de préstamos para pequeñas y medianas empresas (pymes), así como en los segmentos de consumidores medios y bajos en las áreas más afectadas.

“Estos sectores son más susceptibles a los choques externos, dada su débil diversificación de ingresos”, añadió Moody’s.

Estimó que el total de préstamos a pymes y consumidores en la Ciudad de México y el Estado de México comprenden alrededor de 10% de los préstamos totales de los bancos, de acuerdo con información a junio de este año. Por su parte, los estados de Puebla y Morelos, otros de los afectados, representan 1 por ciento.

“Es probable que sólo una pequeña parte de las exposiciones se conviertan en pérdidas debido al daño físico relativamente contenido. El efecto sobre la cartera hipotecaria residencial será aún más silenciado porque estos tienen un seguro de terremoto obligatorio. Las hipotecas residenciales en la Ciudad de México y el Estado de México constituían alrededor de 9% de la cartera crediticia total de los bancos”, afirmaron los especialistas de Moody’s.

“Los bancos mexicanos tienen la rentabilidad y los índices de capitalización para soportar un deterioro en las carteras de préstamos relacionadas con el terremoto”, finalizó Moody’s.

Anteriormente, Moody’s indicó que la rentabilidad de la banca en México se había incrementado apoyada de las alzas que había realizado el Banco de México en su tasa de interés, lo cual encarecía el costo del crédito que ofrecen las instituciones financieras.

Sin embargo, la perspectiva para la banca en México es Negativa al reflejar la perspectiva, también Negativa, de la nota soberana del país.