A pesar de la solidez de sus fundamentos y el compromiso con la disciplina macroeconómica, América Latina no escapará del impacto combinado de una posible recaída en Europa y del regreso a la recesión en Estados Unidos.

Esta es una de las preocupantes perspectivas de la calificadora Moody's para América Latina en 2012, un informe donde también se prevé que si la economía global entra en recesión, la región se verá también arrastrada, dadas sus fuertes lazos comerciales y de capital con el resto del mundo.

"Si las condiciones financieras sólo se deterioran en Europa y Estados Unidos sigue debilitado, obligando a las autoridades a ofrecer más ayuda monetaria y financiera, entonces la liquidez global adicional seguirá imponiendo presiones revaluatorias, deteriorando la competitividad de las monedas y generando desequilibrios externos en la región", explica Moody's.

Esto a pesar de que "los ajustes de política en 2011, aunados a una mayor estabilidad en los precios de las materias primas y a la reubicación de los flujos de capital global, ciertamente han generado algunas correcciones en las distorsiones incipientes que se generaron en las economías latinoamericanas".

"La inflación está prácticamente estabilizada en la región e incluso ha disminuido en algunos casos. Asimismo, los tipos de cambio han recuperado cierta competitividad y los desequilibrios externos se han moderado. Todo lo anterior permitió que la región se desempeñara a tasas más estables y consistentes hacia finales de 2011", contextualiza la calificadora.

Principal reto. En el mediano plazo, el principal desafío para las autoridades latinoamericanas será la revaluación de las monedas en la región. En caso de presentarse un escenario de precios altos en las materias primas, América Latina podría seguir recibiendo montos de recursos significativos, amenazando con ello a las monedas locales y posponiendo las reformas importantes.

"Sin embargo, los gobiernos deberían actuar con prudencia y disciplina fortaleciendo el poder contracíclico de la política fiscal por medio del ahorro de recursos adicionales para tiempos de crisis. La adopción de reglas fiscales estructurales sería un medio apropiado para fortalecer la sostenibilidad fiscal en el mediano y largo plazos", resalta Moody's.

A juicio de la calificadora, "las reformas del sistema impositivo y laboral también tendrán que recibir atención para impulsar la competitividad de largo plazo en la región. Al final, la única manera de generar un crecimiento sostenible es mediante el fortalecimiento de sus fuentes fundamentales: el ahorro y la inversión, la productividad y el cambio tecnológico. En este sentido, los gobiernos de América Latina aún tienen un largo camino por recorrer en términos de las reformas pendientes, lo cual aunado a la disciplina macroeconómica, podrían poner a la región en una trayectoria de mayor crecimiento económico con más progreso social".

Situación por país. En Argentina, el crecimiento perderá aceleración en 2012, después de aumentar sólidamente durante los últimos dos años. Después de una campaña de reelección exitosa, el gobierno se enfrenta a mayores retos, dados los menores precios de los productos agrícolas, la creciente fuga de capitales y el deterioro en el desequilibrio fiscal. Atender el desequilibrio fiscal resulta un objetivo clave para recuperar el acceso a los mercados financieros internacionales.

Por desgracia, la debilidad en los precios agrícolas dificultará la tarea a medida que disminuyan los ingresos por exportación. Los recortes en algunos subsidios, las mayores tasas de interés y el menor ritmo de crecimiento del gasto público motivarán una fuerte desaceleración en la demanda interna y el crecimiento. Como consecuencia, la economía crecerá 4,5% en 2012, después de 8,3% de 2011.

Uruguay: en 2012, la economía regresará a su crecimiento potencial de largo plazo, que es de 5%. El deterioro de los términos de intercambio para el país, y un clima global menos favorable, impedirán que la economía supere la tendencia que registró en el pasado. El consumo privado seguirá siendo el principal motor del crecimiento a medida que los bajos niveles de desempleo y el ingreso creciente impulsan el gasto en consumo. Los riesgos para el pronóstico se centran en la inflación y la economía global. La condición de Uruguay como importador neto de energía hace difícil que el banco central cumpla su meta de inflación.

En 2012, la inflación terminará en 7,2%, nivel superior al límite alto de 6% que establece el objetivo. Asimismo, si se presentan caídas en Argentina o Brasil, el crecimiento de Uruguay también podría verse afectado.

Venezuela: la frágil economía venezolana empezó a mostrar cierta mejoría, con la ayuda del creciente gasto de gobierno y la liquidez. El crecimiento muestra una tendencia aceleratoria antes de una elección presidencial, a medida que el gasto de gobierno impulsa la demanda interna. Debido a que el gasto de gobierno es el principal impulso del crecimiento, el PIB se acelerará a 4,5% en 2012, contra 4% en 2011.

Los altos precios del petróleo permitirán que el gobierno apoye a la economía en 2012; sin embargo, cualquier descenso sostenido en los precios del petróleo podría resultar en un menor crecimiento y en desequilibrios más profundos. La situación fiscal se ha vuelto precaria y los controles impuestos a la economía siguen obstaculizando al sector privado. Dado que será necesario atender dichos desequilibrios en 2013, la expansión actual se ve insostenible.

Perú: la economía peruana siguió mostrando uno de los mejores desempeños en América Latina, gracias al auge minero sin precedente y a la solidez de los fundamentos macroeconómicos. Sin embargo, el crecimiento perdió aceleración más de lo esperado a lo largo de los últimos trimestres.

Un entorno externo menos favorable y la llegada de un gobierno izquierdista han golpeado a la inversión. Por fortuna, el gobierno ha aliviado los temores de los inversionistas con medidas prudentes y la continuación de las principales políticas macroeconómicas. Lo anterior será útil para evitar un aterrizaje forzoso en 2012. De aquí que se observará a la economía crecer 5,5% en 2012, después de ubicarse en 6,8% en 2011.

Como con la mayoría de los países en la región, la inflación sigue siendo un motivo de inquietud, aunque se espera una desaceleración gradual.

Colombia: la economía seguirá La economía seguirá creciendo cerca de su nivel potencial en 2012, impulsada por una sólida demanda interna y los favorables términos de intercambio. El país está beneficiándose del auge en la minería y la energía, que siguen impulsando la inversión y el consumo. Las autoridades han hecho un buen trabajo al evitar el sobrecalentamiento económico, a pesar del auge minero en curso. Esto hizo posible que la economía registrara un crecimiento constante desde la desaceleración de 2009.

Esta tendencia continuará desde 2012, con un crecimiento del PIB de 5%, después de aumentar 5,1% en 2011.

Brasil: la economía se recuperará a su ritmo potencial en 2012, después de una desacaleración inducida por la política económica en 2011. El crecimiento aumentará a 5% en 2012, contra el 3,2% de 2011, impulsada principalmente por la demanda interna.

El consumo recibirá el estímulo de las medidas impulsadas a fines de 2011, y de la mayor flexibilidad en las condiciones monetarias.

La inflación permanecerá dentro del intervalo superior del objetivo y definitivamente más cerca del 4,5%.

Chile: la economía chilena se moderará en 2012 después de funcionar a ritmo de sobrecalentamiento en 2011, sobre todo como resultado de la normalización de las condiciones fiscales y monetarias.

A fin de poner a la economía en una trayectoria de crecimiento más equilibrado, la política económica se moverá hacia una postura más neutral durante 2012. De aquí que se observará crecer a la economía en torno al 5,3%, despues de bicarse en 6,2% en 2011.

La inflación se acercará a su objetivo oficial de 3%.

México: la economía mexicana registrará un repunte en 2012, como siempre sucede en el último año de cada mandato presidencial, ya que se beneficia del impacto positivo del ciclo político de la economía en un año de elecciones presidenciales.

El gasto público y privado canalizado al financiamiento del proceso electoral, impulsará a la economía nuevamente. Sin embargo, México recibirá también un impulso adicional del avance en la recuperación estadounidense.

El PIB aumentará 4,5%, después de avanzar 4% en 2011. Debido a que la economía tendrá un desempeño superior a su tasa potencial, la inflación terminará cerca de 4,0% en 2012. Un peso más competitivo ayudará también a las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos.