"El Banco Central de Chile inesperadamente recortó su tasa de política este mes, haciendo a la política monetaria aún más expansiva de lo que ya era. La medida parece ser prematura en una economía que sigue en expansión y con presiones inflacionarias".

El análisis corre por cuenta de Alfredo Coutiño, director para América Latina de Moody’s Analytics, quien agrega que no se justifica una medida como esta en el país sudamericano.

El banco central, luego de una pausa de seis meses y precedida por continuas alzas, redujo la semana pasada la tasa de política en 25 puntos base en enero, con respecto a su nivel expansivo de 5,25%.

"Ni el entorno externo ni la inflación interna justifican el recorte de la tasa. Por un lado, la economía global parece encontrarse en una situación relativamente estable, sin mayor deterioro. Por otro lado, Chile enfrenta presiones de demanda interna que han llevado la inflación a tasas por encima del límite superior del objetivo (4%)", resalta Coutiño.

El director para América Latina de Moody’s Analytics agrega que la economía chilena está creciendo a niveles alrededor de su potencial y no parece ser afectada de manera importante por el entorno externo. Asimismo, advierte que son justamente las medidas expansivas las que podrían generar problemas a la economía de Chile: "el exceso de demanda interna, generado por las políticas expansivas puestas en marcha, ha sobrecalentado a la economía chilena, por lo que se requiere una política monetaria congruente con el mandato anti inflacionario. Aún a pesar de la moderación en la economía, durante 2011 el crecimiento fue significativamente mayor al potencial, al situarse en 6,2%".

Finalmente, Coutiño aconseja tener especial atención en el combate de "las presiones de demanda sobre los precios, restringiendo las condiciones monetarias hacia una postura más neutral en lugar de relajarlas".

Para justificar lo anterior, el economista entrega el siguiente dato: "el exceso de demanda durante el tercer trimestre del año pasado se amplió a 26% del PIB, desde un 21% alcanzado en el segundo trimestre y en el tercer trimestre del 2010. Lo anterior implica que la producción nacional no está logrando satisfacer la demanda interna, generando con ello presiones sobre los precios y las importaciones. Esto explica la tendencia creciente de la inflación, con tasas para el nivel general y el subyacente que superan la meta oficial de 3%, así como la aceleración de las importaciones".