Moody’s se muestra cauteloso ante la capacidad de Petróleos Mexicanos (Pemex) para estabilizar su situación financiera y considera que el gobierno tendrá que otorgar apoyo tarde o temprano.

En su seminario anual, el analista de soberanos para América Latina en la firma, Jaime Reusche, explicó que el tamaño del apoyo o inyección de liquidez del gobierno será determinante para la nota soberana de México, actualmente en “A3” con perspectiva Negativa.

Detalló que para vencimientos para este y el próximo años, se requieren US$20.000 millones. Y por las condiciones del mercado, precisó, “es poco probable que logre captar arriba de US$10.000 millones”.

El analista descartó que la inyección de liquidez de parte del gobierno pueda generar presión importante en la deuda publica, que al cierre del año promediará 45% del PIB.

Sin embargo, como el margen de maniobra para las autoridades se ha reducido a partir del tamaño de la deuda y el suave crecimiento de la economía, acotó, la inyección de liquidez a Pemex se ha convertido en un importante factor de riesgo.

Reusche explicó que en el peor de los escenarios, “que es el menos probable y supondría un cierre de mercado en un par de años”, la intervención pública estimada por Moody’s elevaría la deuda general en unos cuatro puntos del PIB.

Pasivo de Pemex. Ahí mismo, la analista para Pemex de la agencia, Nimia Almeida, detalló que en la agencia no esperan que Pemex termine de sanear sus finanzas este año. Ni siquiera el próximo.

Pero aún reconociendo los esfuerzos financieros de la paraestatal aplicados hasta ahora, no hay eventos de fondo que evidencien que habrá una capitalización consistente pronto.

“Hemos visto anuncios de potenciales sociedades de inversión, pero no hemos visto nada firme aún”, comentó.

La analista detalló que la deuda de Pemex al cierre del año pasado sumaba US$86.000 millones de dólares.

Luego, sumó el pasivo laboral (vencido), que corresponde a otros US$30.000 millones y los citados US$20.000 millones para pagar vencimientos. En conjunto, estimó, la deuda ajustada de Pemex supera US$120.000 millones.

Almeida, admitió que las condiciones del mercado petrolero son poco propicias para esperar un saneamiento mayor de Pemex; por ello, no esperan una solución de corto plazo.

Para estabilizar, dos años. Reusche explicó que en el peor de los escenarios, “que es el menos probable y supondría un cierre de mercado en un par de años”, la intervención pública estimada por Moody’s elevaría la deuda general en unos cuatro puntos del PIB.

En consecuencia, enfatiza que la agencia otorgará de 18 a 24 meses, contados a partir de marzo, cuando cambió la perspectiva, para anunciar alguna acción de calificación sobre el soberano.

El analista explicó que la calificadora sí tiene considerados escenarios que podrían, en el transcurso de este lapso, evitar el recorte de la calificación. Dependerá de cómo se desarrolle la industria petrolera, de la trayectoria del proceso de consolidación fiscal y del crecimiento económico.

Pues en la medida que se consiga una mayor expansión, habrá menor presión en el déficit fiscal.

El funcionario matizó que el crecimiento económico no es tan importante para la calificación, pues lo que la agencia evalúa es la solvencia fiscal.

Sin embargo, un mayor crecimiento favorece la estabilización financiera y tiene la fuerza para ampliar el espacio de maniobra de las autoridades fiscales.

Las preocupaciones de Moody’s acerca de la economía mexicana y su solvencia son similares a las expresadas por Standard & Poor’s un día antes, cuando anunció el cambio de perspectiva en la calificación soberana de Estable a Negativa.

Exposición de bancos a Pemex y proveedores los hace vulnerables, advierte la agencia

Los bancos que operan en el país tienen una concentrada exposición hacia Pemex y sus proveedores, lo que es un factor de vulnerabilidad para el sector en general y de preocupación para la nota crediticia de las instituciones financieras, advierte Moody’s.

El riesgo para los bancos es mayor conforme disminuye la capacidad financiera del gobierno, puntualizó David Olivares, analista de banca en la agencia.

Al haberse reducido el margen de maniobra para el gobierno mexicano por su elevado endeudamiento, consideró, se vería comprometido para decidir a quien rescatar ante un eventual deterioro en el sector petrolero. De darse el caso, lamentó, los bancos quedarían en una clara desventaja.

Durante el Seminario Anual de Moody’s, Olivares detalló que la exposición de cartera de crédito respecto de capital que hoy tienen los bancos hacia Pemex y sus proveedores es de casi 40 por ciento.

Esto significa que, “de haber pérdidas en el sector petrolero podría presentarse un deterioro significativo en las carteras de los bancos”.

Adicional a esta exposición, los bancos han aumentado los créditos hacia consumo y empresas, lo que en un contexto de desaceleración de la economía como el que prevalece, es un factor adicional de preocupación.

El martes, la agencia cambió a Negativa su perspectiva para el sector bancario, una preocupación que amplía el riesgo de un recorte de calificación para los bancos.

Olivares indicó que ya se han presentado recortes de un escalón en las notas crediticias de siete bancos a los que les afectaría el deterioro del sector bancario y de las finanzas públicas en general. Se trata de Bancomer, Santander, Banorte, Scotiabank, BanBajío, Banobras, Bancomext y el Instituto de Protección al Ahorro Bancario. Enfatiza que los mayores grados de exposición a Pemex y proveedores lo tienen los bancos de desarrollo que por mandato de la Secretaría de Hacienda tuvieron que asumir las responsabilidades de Pemex con sus proveedores.

Lo importante es ya no incrementar la deuda: Cemex. Lo importante para que no baje la calificación crediticia de México es que el gobierno ya no incremente la deuda, tal y como lo ha planteado, consideró el presidente de Cemex, Rogelio Zambrano.

“Ya no seguir endeudándonos en términos relativos es una promesa que nos hicieron y esperamos que la cumpla para el año que entra. Estamos en 48% (del PIB); si en términos relativos nos quedamos donde estamos, no nos van a mover a un aspecto negativo y es importante que el uso del gasto sea lo más eficiente que se pueda”, afirmó el empresario.

En entrevista, agregó que ya se anticipaba que la deuda llegaría a esos niveles, pero que lo importante ahora es que ya no suba. “Ahorita es manejable, lo que nos preocupa ahora es hacia dónde va. Si se detiene, es algo que no debe ser un freno para México”.

Por desgracia, el crecimiento de México depende en parte de lo que pase en otras partes del mundo.

Sin embargo, dijo, también hay oportunidades en el país para hacer que crezca más la economía.

Refirió que la baja en la economía registrada en el segundo trimestre de año es, sin duda, una mala noticia. “Queremos más crecimiento para que haya más empleo, más inversión para todos los mexicanos. Muchas variables no dependen de nosotros y lo importante es seguir disciplinándonos en el gasto público y tratar de invertir más”.

El empresario confió en que las reformas, que ya se tienen, traigan más inversión y aumenten el PIB.

Por su parte, el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, afirmó que el gobierno federal responderá a las calificadoras que bajaron la perspectiva de riesgo soberano de México con una propuesta de disciplina fiscal en el Presupuesto de Egresos.

Guajardo aseguró que las circunstancias internacionales obligarán a una redefinición del gasto público, que permita mantener la estabilidad financiera.

“Lo que debemos tener muy claro es que se están tomando las medidas necesarias para garantizar el valor fundamental de la economía mexicana: la estabilidad”.