Es reticente a las evaluaciones. Este jueves uno de marzo arranca su tercer año de gobierno y no quiere evaluar los dos años porque esa tarea, sostiene, la deben hacer otros. Se concentra sin embargo en el futuro.

El 2012 es para Mujica el año “bisagra” de su gestión y ya se fijó las prioridades: educación, ferrocarriles e infraestructura. Sin embargo las medidas proteccionistas argentinas hacen que la prioridad número uno la asuma la diversificación comercial y la búsqueda de nuevos destinos. Por eso el gobierno apostará este año a “conversar” con Brasil para “tener la cancha más despejada” en el Mercosur y lograr así un acuerdo con India.

Este es un resumen de la conversación de El Observador con el presidente.

Se inicia el tercer año del gobierno. ¿Qué evaluación hace de estos dos primeros años? No, no, no. Yo no hago ninguna evaluación. La evaluación la mandé al Parlamento. Un año más que importa, como dice el mago.

¿Qué cosas aspira a hacer este año?. Este año que arranca ya hay algunas cosas que están bien definidas. En el documento que le mandamos a los señores hay algunos ejes principales que tienen que ver con la cuestión de la enseñanza, con la UTU (para hacerla autónoma), la reconstrucción ferroviaria y algunos otros problemas de infraestructura como la definición de la planta regasificadora. En esta semana viene una gente con una oferta y estamos decididos a llevarla adelante. Además estamos en la búsqueda de inserción comercial por distintos países.

¿De quién es la oferta para la regasificadora?. Una de las propuestas que nos va a llegar tiene que ver con los Emiratos Árabes y nos va a llegar esta semana. Son chicos (los emiratos) pero muy importantes desde el punto de vista económico.

¿Cómo va a ser esa búsqueda de diversificar mercados de la que usted habla? Estamos en la búsqueda de inserción comercial por distintos países. Estamos preparando una movida que consideramos importante. Pero aparecen los temas permanentes en los que estamos trabajando. La relación con Argentina es complicada, es compleja. Ahí estamos trabajando en algunas cosas.

Lo difícil de las medidas argentinas es que no hay mucha forma de frenarlas porque las toma con todos los países. ¿Cómo piensa actuar? En realidad ellos no tienen crisis económica, tienen crisis fiscal. El problema de ellos es fiscal porque están pagando las consecuencias todavía del 2002. Se quedaron sin crédito en el mundo y eso es grave para un Estado. Le da una angustia en la caja y en la medida de que se le estaba yendo mucho capital ha tomado un conjunto de medidas heterodoxas que no sé qué resultado tendrán al final, pero mortifican bastante. Nosotros no podemos quedarnos ni rezongando todos los días ni lamentándonos, tampoco. Entonces, hay que patear la cancha para otro lado.

Usted decía que está pensando en alguna movida grande buscando la diversificación ¿Por qué lado?
Estamos tejiendo algún eventual tipo de acuerdo con la India. Tenemos que hablar con Brasil para tener la cancha más despejada y a partir de ahí hay varias movidas. Pero no quedarme lamiéndose las heridas.

¿Cómo advierte la situación económica del país ante la crisis internacional? Según The Economist, que yo no sé que grado de veracidad tiene, tenemos el mejor ingreso per cápita de América Latina. Estamos muy cerca de los US$ 15 mil. Pero en todo promedio los petisos se ahogan. No quiere decir que no tengamos problemas, por el contrario. Pero yo no veo ningún panorama catastrófico por delante.

La principal crítica que algunos empresarios le realizan a su gobierno es que se han preparado para algunos proyectos importantes que anunció el gobierno como las PPP, AFE o Vivienda y eso viene muy lento. ¿Qué respuesta le da a eso? Aquí cuesta muchísimo articular. Hay que cumplir pasos jurídicos que son insoslayables y nos endentecen todo. Tienen razón si se quejan. Pero el Estado no es una empresa privada. Es cierto eso. Pero bueno, peor sería que no tuviéramos nada.