Nancy Sodeberg -la lobbysta de los fondos fuitre que desde hace dos años ocupa un cargo público en Estados Unidos- se convirtió en un nuevo punto de fricción en la relación con el país del Norte.

Soderberg fue nombrada por el presidente Barack Obama en noviembre de 2012, como titular de un Comité asesor del gobierno de Estados Unidos, que fue establecido por el Congreso norteamericano para garantizar el acceso a la información de seguridad nacional.

El viernes, a través de una misiva, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner advirtió a Obama la afectación en las relaciones bilaterales que representa la promoción de Soderberg en un cargo público clave, de cara al rol difamatorio que cumple en contra de la Argentina en su tarea de lobby a favor de los fondos buitre.

Soderberg es copresidente de American Task Force  (ATFA) desde sus inicios. Esta 'fuerza de tarea' es una organización de alianzas que fue creada especialmente para hacer lobby contra el país en Estados Unidos y a nivel internacional desde el 2006.

Esa organización, se descubrió con los años, era una pantalla de las operaciones casi exclusivas del fondo buitre Elliott en contra del país. Elliot pertenece al magnate Paul Singer.

El cargo de Soderberg como presidenta de la Junta de Declasificación de Interés Publico (PIDB, por su siglas en ingles) data de noviembre de 2012, pero la designación recién cobró difusión a nivel local en los últimos días.

El PIDB "es un comité asesor establecido por el Congreso de EE.UU. en 2000, con el fin de promover al máximo posible el acceso público a un registro documental exhaustiva, precisa y fiable de las decisiones de seguridad nacional de Estados Unidos y actividades significativas", dice la página web del Comité, que funciona en el área de Archivos Nacionales.

Consta de nueve miembros y uno de ellos es designado por el Presidente de Estados Unidos. En ese sitio se indica que Obama nombró a  Soderberg como presidente de la Junta, mientras que el resto de los miembros fueron propuestos por líderes de las minorías en el Congreso.

De hecho, fuentes del Gobierno de Estados Unidos reconocieron ayer a los medios argentinos que ese cargo fue nominado por Obama, si bien indicaron que a nivel institucional Soderberg no es funcionaria sino que "es una representante del sector privado en un comité asesor del Gobierno", y que "las responsabilidades están completamente desvinculadas de cualquier participación que ella pudiera tener en el litigio con los fondos buitre".

Como sea, cuando Obama la nombró, consideró que era un cargo "clave" para el gobierno de Estados Unidos, y casualmente ocurrió una semana antes de que se conociera el fallo del juez Thomas Griesa contrario a Argentina, que en la actualidad pone en vilo a la comunidad financiera internacional por la implicancia que puede tener sobre los procesos de reestructuración de deuda.

También para esa época Estados Unidos enviaba un "Amicus" a favor de la posición de Argentina en una causa lateral, en la que explicitaba la importancia de respetar la soberanía del país y fijaba una postura contraria a la posición del Paul Singer, el creador del AFTA.

Soberberg tiene un historial diplomático demócrata. Se destacó con un alto cargo en el Consejo Nacional de Seguridad, en tiempos de Bill Clinton.

Cuando Geroge W Bush perdió las legislativas en el 2006, Paul Singer ubicó en al cúpula del AFTA a reconocidos demócratas, previendo el futuro recambio de gobierno y la inminente llegada de un nuevo gobierno de otro signo.

De esta  forma, en 2012, Soderberg acumulaba ya una extensa tarea en el AFTA defendiendo la postura de Singer. En ese marco visitó Argentina un par de veces. Una de ellas fue en 2008, cuando se entrevistó con el por entonces embajador norteamericano en el país, Earl Anthony Wayne.

Otra oportunidad, más cercana, fue a mediados de año -representando al AFTA y ya como funcionaria del PIDB-, cuando realizó un encuentro privado con algunos medios argentinos en plena tarea de lobby.

Un dato llamativo es que en la biografía personal de Soderberg (www.nancysoderberg.org) no figura su cargo en el AFTA pero sí el del PIDB, mientras que su Curriculum Vitae en el sitio del AFTA, por cierto, tampoco menciona la nominación de cargo que le encomendó Obama, aunque las fotos son por demás elocuentes de que se trata de la misma persona.

A esto se suma que el sitio del PIBD tampoco dice nada sobre la participación de Soderberg en el AFTA.

Más allá de la legalidad o la compatibilidad de que se puedan ejercer ambos cargos al mismo tiempo, Soderberg realizó lo que en la jerga política y financiera suele ser llamado un 'trabajo sucio' contra el país a través del AFTA. Si bien es legal hacer lobby en Estados Unidos, está probado que el AFTA utilizaba mentiras y golpes bajos para crear opinión pública en contra de la Argentina, con acciones, actos y solicitadas en los que el eje central era la difamación en contra del país y del Gobierno.

En la Carta del viernes, la Presidenta recordó algunas de las actividades difamatorias, como cuando se mal utilizó el recuerdo del atentado de la Amia en una solicitada de la organización. Otra oportunidad fue cuando el AFTA infló un globo con la forma de "una rata" en la puerta de la Embajada de Estados Unidos.

Lo cierto es que el AFTA invirtió millones de dólares en lobby, para financiar campañas de legisladores  demócratas y republicanos. Ese acción logró torcer el parecer de algunos congresistas, que primero votaron en contra y luego a favor de que al país se le apliquen sanciones comerciales y se le deniegue el voto a favor en los directorios del FMI y Banco Mundial.

Y hasta logró instalar la idea de que en el AFTA había maestros jubilados que perdían dinero por ser tenedores de deuda en default argentina. Es cierto que hubo fondos de inversión de jubilados que se quedaron con títulos en default tras la implosión de 2001. Pero es cierto que también los vendieron, o ingresaron al canje de 2010. Nunca lo aclararon y usaron la figura del maestro jubilado para hacer sendas campañas en los medios.