La Habana.  La nueva ley de Inversión Extranjera que promueve el Gobierno cubano no significará "la venta del país ni un retorno al pasado", según trascendió en un debate parlamentario sobre el documento, del cual informó este miércoles el diario oficial Granma.

De acuerdo con el periódico, diputados de tres provincias se reunieron con el ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca, y resaltaron "la certeza de que las modificaciones que se introducen en el Anteproyecto de Ley para la Inversión Extranjera en modo alguno significarán la venta del país ni un retorno al pasado".

La reunión tuvo lugar en la ciudad de Camagüey (unos 550 kilómetros al este de La Habana) para analizar el documento que será presentado próximamente a la Asamblea Nacional, en una sesión prevista para este mes, aunque no ha sido anunciada una fecha concreta.

El rotativo señaló que los parlamentarios "coincidieron", además, en que la nueva ley "está en plena sintonía" con el proceso de ajustes económicos que impulsa el Gobierno de Raúl Castro para "actualizar" el socialismo cubano y enfrentar la crisis económica que arrastra el país.

Al presentar detalles en la reunión sobre el contenido de la ley, el ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera aseguró que "lejos de significar un retroceso, ofrece mayores garantías e incentivos a la inversión extranjera y asegura que la atracción de capital contribuya de manera eficaz a los objetivos del desarrollo sostenible y a la recuperación de la economía nacional".

Malmierca reiteró que esos objetivos tienen "connotación estratégica" para Cuba, y subrayó la importancia de "fortalecer el prestigio financiero del país, diversificar las relaciones económicas internacionales y ganar la confianza de los inversionistas con un clima de transparencia, reglas claras e incentivos".

La nueva ley de Inversión Extranjera modificará la vigente desde 1995 con el objetivo de adecuarse a las reformas del Gobierno, que contemplan "continuar propiciando" la participación de capital extranjero en la isla "como complemento del esfuerzo inversionista nacional en aquellas actividades que sean de interés del país".

Aunque Cuba comenzó a abrirse a las inversiones extranjeras desde mediados de la década de los años ochenta del siglo pasado, fue en los noventa que impulsó esa opción a partir de la crisis económica generada por el colapso del bloque socialista.

Actualmente, el país caribeño busca atraer capitales extranjeros y desarrolla proyectos como la recién creada Zona Especial de Desarrollo del puerto de Mariel, considerada la más importante obra de desarrollo que se ejecuta en su territorio.