Dubai. La guerra civil en Libia devastó su economía y su sistema financiero. Pero la revolución ha generado las condiciones para un fuerte crecimiento de una industria que hizo pocos avances bajo el ex dictador Muammar Gaddafi: las finanzas islámicas.

Al anunciar la liberación del país ante una multitud exultante en Bengasi a fines de octubre, el líder del nuevo Gobierno realizó unas pocas promesas concretas en materia de política económica. Pero una de ellas fue la promoción de las finanzas islámicas, que prohíbe el interés sobre préstamos de dinero y otras prácticas que violan principios religiosos.

"Nosotros en tanto nación musulmana hemos tomado la sharia islámica como la fuente de nuestra legislación, por lo tanto cualquier ley que contradiga los principios del Islam quedará legalmente anulada. Estamos trabajando para fundar bancos islámicos que están lejos del interés", dijo el jefe del Consejo Nacional de Transición Mustafa Abdel Jalil.

Jalil agregó que "existe una intención honrada de purificar todas las leyes financieras. Tal vez en el futuro, el interés financiero sea cancelado de acuerdo con la ley islámica."

Banqueros y expertos en finanzas dicen que sigue siendo improbable una veda absoluta sobre las finanzas convencionales en Libia. El consejo quiere forjar lazos con las naciones occidentales que lo ayudaron en la guerra civil y ha prometido respetar sus intereses comerciales.

Puede que el consejo no tenga la autoridad para tomar decisiones permanentes sobre la forma del sistema financiero del país; estas solo podrán ser tomadas luego de elecciones parlamentarias, para las que podría faltar un año o más bajo las normas elaboradas por las fuerzas revolucionarias.

"No creo que Libia se aparte mucho del sistema financiero internacional", dijo el jeque Muddassir Siddiqui, experto en sharia y socio de la firma de abogados SNR Denton en Dubái.

"No hay necesidad de reinventar la rueda. Mi propia sensación es que seguirán durante un tiempo con las leyes existentes y no alterarán los contratos y tratados existentes," añadió.

De todos modos, los expertos dicen que Libia es un terreno fértil para que las finanzas islámicas echen raíces, en parte debido al estado poco desarrollado del sistema financiero bajo Gaddafi.

Bancos. En la Libia de Gaddafi funcionaban 17 bancos pero el sistema estaba dominado por cuatro instituciones que eran estatales o pertenecían mayoritariamente al banco central de Libia.

La presencia de los bancos occidentales más que nada ascendía a un puñado de oficinas de representantes.

La mayoría de los libios comunes no usaba tarjeta de crédito y sus servicios bancarios estaban mayormente limitados a básicos depósitos en efectivos y extracciones, lo que le facilitaba a Gaddafi mantener el control de la economía y la sociedad.

Si bien Gaddafi denunciaba públicamente el pago de intereses, no apoyaba el desarrollo de las finanzas islámicas en el país, dicen analistas.

La financiación de proyectos era mayormente llevada cabo a través del Gobierno o de una de sus entidades bancarias en efectivo o por trueque, dijo Ibrahim Zahaf, director ejecutivo de la consultora de finanzas islámicas Amanie North Africa.

"Esta es una sociedad que odia el crédito, odia todo lo que conlleve interés y generalmente se ha manejado en efectivo", añadió.

Eso da a las finanzas islámicas una posibilidad de estar en Libia desde el comienzo de la conformación de un moderno sistema bancario, en lugar de desarrollarse como un anexo a una sofisticada industria financiera convencional como en la mayoría de los países.

"Va a haber un proceso que comenzará de cero, lo que denominamos el síndrome del año cero", dijo David Butter, director regional para Oriente Medio de Economist Intelligence Unit en Londres.

"Definitivamente veremos un crecimiento en las finanzas islámicas porque la sociedad y la política libias contienen un fuerte elemento islamista. Pero pienso que es más probable un sistema paralelo al de las finanzas convencionales", añadió Butter.

Antes del derrocamiento de Gaddafi se estaban dando los primeros pasos hacia la implementación de las finanzas islámicas en Libia. El banco central permitió la apertura de sucursales respetuosas de la sharia, pero estas se toparon con una tácita oposición política desde el interior del régimen.

Por ejemplo, Qatar Islamic Bank solicitó el año pasado una licencia bancaria internacional pero perdió frente al italiano Unicredit SpA, una institución convencional en la que Libia tenía una participación accionaria del 7,5%.

Parece probable que el fuerte apoyo de Qatar a los rebeldes de Libia ayude a que la causa de QIB avance. Mientras tanto, otras instituciones islámicas están interesadas en explorar oportunidades en el país. Una es Al Baraka Bank de Bahréin, que solicitó autorización para abrir una oficina de representación en Libia antes del levantamiento.

"Bajo el nuevo Gobierno, esperamos que podamos procesar nuestra expansión (en Libia) un poco más rápidamente. Queremos abrir un banco completamente minorista. Esperamos poder hacerlo el año que viene", dijo a Reuters el director ejecutivo de Al Baraka, Adnan Ahmed Yousif.

Standard Chartered, que el año pasado intentó sin éxito obtener una licencia para un banco internacional en Libia, también está interesado en el país. Con su filial islámica Standard Chartered Saadiq, potencialmente podría ingresar en los mercados de las finanzas convencionales o islámicas, o a ambos.

"Una vez que se estabilice probablemente vayamos. Libia a largo plazo podría ser un mercado atractivo, pero en el corto plazo necesitamos ver cómo resultan la sociedad y el Gobierno civiles. Hasta que no se restituyan la ley, el orden y la paz, no querríamos poner a nuestro personal en peligro", dijo V. Shankar, director ejecutivo de Standard Chartered para Oriente Medio, Africa, las Américas y Europa.

Crear un marco legal para las finanzas islámicas en Libia podría tomar más tiempo que desarrollar un sistema bancario convencional, debido a la necesidad de consultar a eruditos y elegir entre las posibles firmas que se ajustan a la sharia.

A nivel global, muchas instituciones financieras islámicas se rigen por pautas establecidas por la Organización de Contabilidad y Auditoría para Instituciones Financieras Islámicas con sede en Bahréin para estructurar acuerdos y prácticas.

Pero las interpretaciones de las pautas varían de país en país, del enfoque relativamente estricto de Arabia Saudita a la postura liberal de Malasia.