Bruselas/Roma. El nuevo líder del Banco Central Europeo le dio a la zona euro un salvavidas horas antes de una crucial cumbre el miércoles, al señalar que el banco seguirá comprando los bonos de estados en problemas para combatir las turbulencias en los mercados financieros.

Mario Draghi entregó el mensaje que los mercados financieros esperaban sobre las intenciones del BCE, mientras los líderes de las 17 naciones de la zona euro buscaban frenéticamente producir un plan exhaustivo para resolver los problemas de deuda soberana del bloque.

"El sistema euro (de bancos centrales) está determinado, con sus medidas no convencionales, para evitar que fallos en los mercados monetarios y financieros creen un obstáculo para la transmisión monetaria", dijo en un documento publicado en Roma.

Draghi, quien sucederá a Jean-Claude Trichet el 1 de noviembre en la presidencia del BCE, dejó en claro que las medidas solo podrían ser temporales y dijo que dependía de los gobiernos combatir las raíces de la crisis de deuda que comenzó en Grecia dos años atrás.

No obstante, su declaración parecía rechazar la presión del poderoso Bundesbank para que el BCE termine el programa de compra de bonos que este año provocó la renuncia de dos altas autoridades alemanas de la institución.

Las probabilidades de un plan maestro detallado para resolver la crisis de deuda en la cumbre de la tarde del miércoles entre líderes de la zona euro parecían escasas, en medio de discordancias en algunos aspectos críticos que incluían cómo darle más poder al fondo de rescate de la alianza monetaria.

Funcionarios de la UE y diplomáticos europeos bajaron las expectativas de un gran avance en la reunión de los líderes, que comenzará a las 1730 GMT, pese a las declaraciones franco-alemanas de que se encontrará una "solución exhaustiva" para dos años de crisis.

Los líderes podrían acordar solo amplios bosquejos y dejar detalles cruciales, como los números de una rebaja en la deuda griega y de los fondos disponibles para el combate financiero, para negociaciones posteriores entre ministros de finanzas.

Un portavoz de la Comisión Europea dijo que no habría números detallados sobre todos los aspectos del acuerdo político.

Aunque hay consenso respecto a la necesidad de que se inyecten unos 110.000 millones de euros (US$150.0000 millones) al sistema bancario europeo para hacer frente a una posible moratoria de la deuda griega y mayor contagio financiero, hay menos claridad sobre cada una de las dos partes críticas del plan.

Los gobiernos y bancos siguen discutiendo sobre la escala de la rebaja que tendrán que enfrentar los tenedores privados de bonos griegos, según fuentes cercanas a las negociaciones.

Y muchas incertidumbres se mantienen respecto a los complejos planes de aumentar el fondo de rescate de US$440.000 millones, conocido como el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera, sin permitirle pedir préstamos al Banco Central Europeo.