Brasilia. El nuevo ministro de Hacienda de Brasil, Joaquim Levy, nombrado hoy por la presidenta Dilma Rousseff, fijó como meta para 2015 obtener un superávit fiscal primario equivalente al 1,2% del Producto Interior Bruto (PIB).

En su primer pronunciamiento público, Levy indicó que pretende elevar esa cifra a como mínimo el 2% del PIB en 2016, 2017 y "a lo largo del tiempo".

"Alcanzar estas metas es fundamental para generar confianza y para crear una retomada del crecimiento y consolidar los avances sociales de los últimos 20 años", afirmó Levy.

El superávit fiscal primario es el principal indicador utilizado en Brasil para medir la salud de las cuentas públicas, puesto que indica el ahorro que el Gobierno hace para pagar los intereses de la deuda pública.

Este año el Gobierno va a incumplir su meta de lograr un superávit del 1,90% y actualmente está intentado modificar en el Congreso la ley de los presupuestos, para no incurrir en un delito.

Entre enero y septiembre Brasil acumuló un déficit fiscal primario de 15.300 millones de reales (unos US$6.375 millones) y, según pronósticos oficiales, concluirá este año prácticamente sin lograr ahorro.

Levy afirmó que el gobierno "dará ejemplo aumentando el ahorro" y adelantó que entre las propuestas en las que trabaja, se estudiará una disminución de los gastos públicos.

No obstante, manifestó que el Ejecutivo "no tiene prisa" para tomar medidas y aseguró que estas serán "graduales", "sin paquetes ni grandes sorpresas".

El nuevo ministro cohabitará con su antecesor, Guido Mantega, quien continuará siendo el titular de la cartera de Hacienda "hasta que concluya la transición" al segundo mandato de Rousseff, que será investida el próximo 1 de enero, según explicó el ministro de Comunicación Social, Thomas Traumann.

Además de Levy, Rousseff nombró hoy al nuevo ministro de Planificación, Nelson Barbosa, y mantuvo en su puesto al actual presidente del Banco Central, Alexandre Tombini.