Ante la evidencia de que la inflación mantiene una resistencia importante, analistas anticipan que la Junta de Gobierno de Banco de México (Banxico) subirá la tasa de fondeo en 25 puntos base durante su reunión de la semana entrante.

“Consideramos que el espacio para una reversión del ciclo restrictivo se ha reducido y, en vista del deterioro del panorama inflacionario, es consistente con nuestra expectativa de que el instituto central mantendrá ese mismo sesgo durante gran parte del año,” explicó Joan Enric Domene, analista económico de Invex.

El repunte inflacionario tiene que ver con la realineación de precios causada tanto por precios rezagados como por la depreciación del peso en los dos últimos meses, (que es de 6,2% desde inicios de agosto, cuando inició la renegociación del TLCAN, a la fecha) en particular el rezago acumulado en precios de combustibles, electricidad y transporte, consignó aparte desde Filadelfia el director para América Latina de la Consultoría Moody’s Analytics.

En tanto, expertos de Goldman Sachs, Finamex Casa de Bolsa, Invex y Saver ThinkLab detallan que el dato de la inflación en noviembre pone “en primer orden para el nuevo Gobernador de Banco de México subir la tasa con la Reserva Federal (Fed)”.

La Junta de Gobierno del Banco de México, con Díaz de León a la cabeza, tiene que dar un mensaje claro de que va a cumplir el mandato constitucional de forma contundente, aseguró Luis Pérez Lezama de Saver  y sólo se puede lograr con una subida que lleve a la tasa a 7,25%, aseveró.

Alineados para subir. Desde el punto de vista técnico, argumentó, se cumplen todos los indicios para esperar un incremento del crédito: las expectativas de inflación al alza (6,50% para el 2017 y 3,84% para el 2018, según una encuesta de Banxico); inflación consistente (6,63% en noviembre); presión cambiaria (inflación subyacente al alza en 4,9%) y subida de tasas de la Fed.

El analista de la consultoría Moody’s Analytics argumenta que la inflación mexicana es un fenómeno con raíces monetarias, si se asume que la política se mantuvo expansiva desde fines del 2013 hasta el punto de llevar la tasa de interés al mínimo histórico de 3%, donde estuvo por más de año y medio.

Esto provocó una aceleración de la cantidad de dinero en circulación, que estaba por arriba de la cantidad de bienes y servicios disponibles.

“Por tanto su solución está en la astringencia monetaria”, aseveró.

Con Coutiño concuerda el catedrático de Saver Think Lab, quien explica que la política monetaria tiene ya muestras de agotamiento, lo que demanda medidas astringentes para provocar un retiro de efectivo.