Washington. El presidente Barack Obama presentó este lunes un plan para recortar el déficit fiscal estadounidense en 3 billones de dólares durante una década mediante una serie de medidas que incluyen un alza de los impuestos a los ricos.

Su plan, que con seguridad deberá ser modificado para poder ser aprobado por el Congreso, establece la campaña para las elecciones legislativas y presidenciales del 2012 como una batalla ideológica sobre gastos e impuestos.

En momentos en que las encuestas de opinión muestran que la mayoría de los estadounidenses está desilusionado con su liderazgo económico, ganar la reelección podría depender de su éxito en retratar a los republicanos como el partido de los ricos.

Los republicanos se han opuesto consistentemente a cualquier alza tributaria, diciendo que ello dañaría a la ya alicaída economía estadounidense.

En un discurso en el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca, Obama dijo que los más ricos deberían volver a pagar las tasas que pagaban en la década de 1990 y que la clase media no debería pagar tasas más altas que los millonarios.

"Podemos bajar la tasa de impuestos corporativos si nos deshacemos de todos estos acuerdos especiales", dijo.

"Washington debe vivir con sus propios medios", dijo Obama. "Debemos recortar lo que no podemos pagar en nombre de lo que realmente importa", declaró.

Las recomendaciones del mandatario a una "supercomisión" congresista equivalen a una baja en el déficit fiscal de 3 billones de dólares durante los próximos 10 años. Cerca de la mitad de ese dinero proviene de una esperada alza de la recaudación tributaria, según dijeron asesores de Obama.

El presidente advirtió también que vetaría cualquier legislación que recorte los beneficios médicos del Estado que no requiera que las compañías y los estadounidenses más ricos paguen "su justa cuota" de impuestos.

"No vamos a tener un acuerdo que afecte a la gente que es más vulnerable", afirmó Obama.