Washington. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, propuso este jueves un plan de empleos por US$447.000 millones para ayudar a impulsar la economía del país, desafiando al Congreso a aprobar la ley compuesta principalmente por recortes de impuestos a trabajadores y empresas.

Pero el presidente afronta una compleja lucha para convencer a los republicanos y restaurar la confianza del público en su gestión económica.

Con sus cifras de aprobación en nuevos mínimos por la frustración ante un desempleo de un 9,1%, Obama llamó a actuar de manera urgente en una serie amplia de propuestas que anunció sólo 14 meses antes de que los votantes decidan si le dan un segundo período.

"Deberían aprobar este plan de empleos lo más pronto posible", dijo en un tono vigoroso y apasionado en un discurso televisado ante una sesión conjunta del Congreso.

"La pregunta es si, frente a la actual crisis nacional, podemos detener el circo político y hacer algo para ayudar a la economía", dijo Obama, apuntando contra los republicanos que se han opuesto sistemáticamente a sus iniciativas.

Las estimaciones de varios economistas mostraron que el plan, de ser aprobado, podría elevar el crecimiento económico del país en 1 a 3 puntos porcentuales en el 2012, agregaría cerca de un millón de puestos de trabajo y bajaría la tasa de desempleo en cerca de medio punto porcentual.

Recorte de impuestos. Obama, quien en 2009 logró la aprobación de un programa de estímulo económico de US$800.000 millones, dijo que su nuevo plan recortará los impuestos a trabajadores y empresas y pondrá a trabajar a más a más obreros de la construcción y profesores mediante proyectos de infraestructuras.

Las estimaciones de varios economistas mostraron que el plan, de ser aprobado, podría elevar el crecimiento económico del país en 1 a 3 puntos porcentuales en el 2012, agregaría cerca de un millón de puestos de trabajo y bajaría la tasa de desempleo en cerca de medio punto porcentual.

"Este me parece un plan bastante quilibrado. Tiene algo para todos", dijo Omer Esiner, analista de mercados senior de Commonwealth Foreign Exchange en Washington. "Si el Congreso no puede ponerse de acuerdo en algo como ésto entonces no hay mucha esperanza de que concluya la parálisis".

Potencial dificultad. La cooperación bipartidista podría ser difícil de alcanzar en el clima de disfunción política que prevalece en Washington, donde una áspera disputa en el verano condujo a una reducción en la calificación de la deuda soberana de Washington por parte de una de las principales agencias.

Durante su discurso, los republicanos reaccionaron a muchas de las propuestas de Obama con silencio. Los líderes del partido dijeron más tarde que trabajaran con él para encontrar terreno común, aunque ven como poco probable que apoyen todo el paquete.

"Hagamos las cosas en las que estamos de acuerdo, dejemos a un lado las cosas en las que diferimos y trabajemos para que podamos tener algunos resultados para la gente que lo está pasando mal", dijo Eric Cantor, líder de los republicanos en la Cámara de representantes.