París. La OCDE advirtió que las rebajas salariales constatadas en los países europeos más afectados por la crisis durante los últimos años ha llevado a unos niveles "suelo" y que ir más allá corre el riesgo de generar "un círculo vicioso" hacia la deflación.

"Es un riesgo", no una realidad que se esté dando, y afecta en particular a países que como Grecia, Portugal, Irlanda o España, donde se han producido pérdidas de poder adquisitivo de los salarios en los últimos ejercicios, señaló el director del departamento de Empleo y Asuntos Sociales de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Stefano Scarpetta.

En un taller dedicado al estancamiento de los salarios y el incremento de las desigualdades en el contexto de la crisis, Scarpetta recordó que las remuneraciones por trabajo en el periodo 2009-2013 disminuyeron hasta una media del 5,17% anual en Grecia, del 2,25% en Portugal, del 2,06% en Irlanda, del 1,79% en España y del 1,65% en la República Checa.

Esas cifras contrastan con el incremento del 0,19% anual en el conjunto de los 34 países miembros de la organización, donde se dieron incrementos de los salarios en términos reales (descontando el efecto de la inflación) en esos cuatro años de hasta el 1,91% en Polonia, del 1,82 % en Noruega, del 1,77% en Australia y del 0,80% en Francia.

Scarpetta hizo notar que en el primer grupo de países, algunos de los cuales tienen actualmente tasas de inflación negativas, cualquier nuevo ajuste salarial implica una pérdida de ingresos en términos reales y conduce a una disminución del consumo que tendría efectos negativos sobre la actividad.

En el año 2010, la mayoría de los trabajadores de una veintena de países de la OCDE analizados por el departamento de Empleo vieron reducido su salario en términos reales, con los mayores porcentajes en Estonia y Portugal (mas del 60% de todos sus asalariados), seguidos de Grecia, España y Reino Unido (por encima del 55%).

Para impulsar el crecimiento en esos Estados en los que ya no se pueden forzar nuevas ganancias de competitividad a costa de los salarios y que en muchos casos tienen un desempleo masivo y un elevado paro estructural, el "Club del mundo desarrollado" apuesta por medidas en favor de la productividad y de mayor competencia en los mercados de productos y servicios.

Por otro lado, la OCDE ha comprobado que la compresión de los costos de la mano de obra entre 2009 y 2013 en esos países europeos no se tradujo en un recorte de los precios porque las empresas no los trasladaron a sus productos y servicios.

La razón es que la utilizaron para mejorar sus márgenes porque habían quedado muy deteriorados durante la crisis, pero también porque las condiciones de competencia en el mercado no son suficientes como para incitarles a hacerlo.

Por eso la organización estima que el próximo paso es llevar reformas estructurales, más allá de las del mercado de trabajo, que estimulen la competencia.

Sobre el caso de España, Scarpetta reconoció que con las reformas laborales que se han llevado a cabo últimamente, "la tendencia es a mejor" en algunos signos como la relación de contratos indefinidos respecto a los temporales.

Pero añadió que "la reforma laboral por sí sola no podrá resolver la situación", es decir un "problema estructural" que deriva en buena medida de la desaparición de alrededor de un cuarto del empleo en el sector de la construcción "que no se va a recuperar".

Eso significa que esos antiguos trabajadores de la construcción, que en muchos casos se han convertido en parados de larga duración al igual que muchos jóvenes que ni siquiera han podido entrar en la vida activa, necesitan un apoyo específico.

Eso puede venir de una formación para reconvertirse en nuevos sectores, pero también en la certificación de la que adquirieron durante su experiencia profesional.

La OCDE puntualizó que la moderación salarial durante la crisis ha permitido afrontar la disminución de la actividad limitando los recortes de plantilla, y además ha servido dentro de la zona euro para que se lleve a cabo una "devaluación interna" entre países cuya productividad anteriormente había tenido una evolución dispar.

Es decir, que países que como España, Grecia, Portugal o Italia que habían perdido competitividad respecto al referente, que es Alemania, en los años anteriores al estallido de la crisis, han recuperado una parte con el descenso del poder adquisitivo de los salarios.