Brasilia. La economía de Brasil crecerá menos de un 4% anual en los próximos dos años, por encima del promedio de los países desarrollados, dijo la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en un informe publicado este miércoles.

Sin embargo, Brasil necesita de reformas fiscales para asegurar un crecimiento a largo plazo y se debe dar una cuidadosa atención a la inflación, añadió la entidad.

La OCDE, con sede en París, dijo en en su "Sondeo Económico de Brasil 2011" que el principal desafío de Brasil en el corto plazo es reducir la inflación sin depender excesivamente de la política monetaria o los controles de capital.

La inflación anual de Brasil es actualmente de un 7,31%, por sobre el techo del rango meta del gobierno de un 6,5%.

Según el informe, la mayor economía de Latinoamérica deberá combatir la inflación mediante un mayor esfuerzo en la consolidación fiscal y en la continuación y ampliación de políticas actualmente en curso, como los recortes de gastos y el establecimiento de metas de superávit presupuestario primario.

"Creemos que Brasil puede lograr, en el mediano plazo, un nivel de crecimiento más alto con una mayor inclusión, con la condición de que las autoridades políticas enfrenten los desafíos económicos más importantes y desarrollen una dinámica favorable para reformas más amplias", dijo el secretario general de la OCDE, Angel Gurría, en una declaración que acompañó al informe.

Necesidad de reformas. El documento sostuvo que el valor de equilibrio para el real brasileño, que este año tocó un máximo de 12 años contra el dólar, refleja los cambios estructurales de la economía de Brasil y que los intentos por contrarrestar su apreciación sólo contribuirán a la inflación, entorpeciendo los ajustes económicos necesarios e invitando a mayores entradas de capital extranjero.

La OCDE afirmó que la consolidación fiscal es la mejor forma de reducir la presión sobre el real, aunque la aplicación de medidas para mitigar la volatilidad en el tipo de cambio son comprensibles, dado el incierto panorama económico global.

El informe también remarca la importancia de elevar los niveles de inversión, que son bajos para los estándares globales.

La OCDE estima que una reforma previsional y la profundización del mercado de capitales de largo plazo, junto con una menor carga fiscal y políticas que busquen menores tasas de interés, ayudarán a Brasil a alcanzar esa meta.

La organización fue cuidadosa en apuntar que la inversión en infraestructura, además de iniciativas de inclusión social como las del programa de transferencia de dinero Bolsa Familia, son cruciales para un crecimiento fundamental en el largo plazo y no deberían ser incluidas en los recortes de gasto fiscal.

"Políticas sólidas han ayudado a Brasil a enfrentar la crisis financiera global, pero aún más notable es el progreso social sin precedentes que ha conseguido, incluyendo una reducción de la pobreza y la desigualdad", añadió Gurría.

El reporte también resaltó los desafíos de Brasil, como la mayor incertidumbre económica internacional, la interdependencia regional, el rápido envejecimiento de la población y una mayor dependencia de los ingresos petroleros.