Bogotá. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y la CAF-Banco de Desarrollo de América Latina, prevén una baja de entre 0,5 y 1 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) en la región este año.

Esta desaceleración económica que se prolonga por dos años consecutivos puede poner en peligro el progreso socioeconómico del continente, explicaron representantes de estos organismos en un informe presentado durante la 25 Cumbre Iberoamericana en Cartagena de Indias, Colombia.

Los presidentes de Colombia, Juan Manuel Santos, y de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, así como la secretaria general Iberoamericana, Rebeca Grynspan, asistieron a la entrega del documento.

Según la CEPAL, la OCDE y la CAF, siete millones de latinoamericanos cayeron en la pobreza en 2015, en tanto que en los próximos dos años se calcula que de 25 a 30 millones de latinoamericanos vulnerables correrán el mismo riesgo.

La fuerte contracción económica prevista en Brasil y Venezuela, países que representan casi el 45 por ciento del PIB, explica en gran medida el resultado en la región.

Se espera que los países más afectados el próximo año sean los exportadores de materias primas, ya que se rigen por las condiciones económicas globales y por la caída de los precios internacionales.

Sin embargo, en el informe Perspectivas Económicas de América Latina 2017 se señala que el próximo año puede haber un ligero repunte del crecimiento regional de entre 1,5 y 2 por ciento, por debajo del crecimiento que se espera en las economías avanzadas.

Dicho crecimiento dependerá de la inversión en educación y en la creación de empleos formales para los más jóvenes.

"Empoderar al 40 por ciento de jóvenes latinoamericanos que no trabajan en empleos formales, no cursan estudios y no siguen una formación podría activar nuevos motores de crecimiento", indicaron los organismo en el informe.

La secretaria ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena, recordó que pocos estudiantes reciben suficiente educación para desarrollar plenamente su potencial productivo en América Latina, mientras que dos de cada tres jóvenes de la región no se encuentran preparados para trabajos que requieren competencias técnicas, profesionales y de gestión complejas.

"La región podría salir beneficiada si incluye mejor a sus jóvenes y les brinda educación, capacitación y oportunidades de emprendimiento de calidad para fomentar el crecimiento y la inclusión. En nuestra región, la falta de buenas oportunidades de empleo y la difícil transición de la escuela al trabajo están obstaculizando la inclusión de los jóvenes", indicó.

Los organismos urgieron a facilitar el acceso a servicios e infraestructuras de banda ancha asequibles, con la finalidad de que los jóvenes latinoamericanos puedan sacar el máximo partido de la economía digital.

"Las barreras al emprendimiento son, en promedio, un 59 por ciento más elevadas en la región de América Latina y el Caribe que en la OCDE". precisaron en su informe.

El presidente ejecutivo del CAF, Enrique García, consideró indispensable estructurar las nuevas políticas públicas dirigidas a los jóvenes basados en la actual transformación tecnológica, política y social con el fin de aprovechar al máximo el potencia de esta población.

"Los responsables de la formulación de políticas públicas deben recolectar información y evaluar los programas para jóvenes a fin de diseñar políticas públicas que tengan en cuenta la actual transformación tecnológica, política y social que está cambiando el mundo del trabajo y las ciudades en las que vivirán los jóvenes", reiteró.

Por su parte, la directora de Gabinete de la OCDE y "sherpa" (guía) ante el Grupo de los 20, Gabriela Ramos, se mostró a favor de ayudar a todos los jóvenes de la región, en especial a las mujeres, a realizar su potencial, lo cual en su opinión es la mejor inversión para el futuro de la región, ya que representan una cuarta parte de la población en América Latina.

"Aprovechar este importante dividendo demográfico de 163 millones de personas de entre 15 y 29 años será crucial. En un contexto de aumento de la escolarización, empoderar a los jóvenes, vinculando simultáneamente su talento con las demandas y las estructuras del mercado de trabajo, es un modo inteligente de crear un crecimiento inclusivo, reducir desigualdades y aumentar la productividad", añadió Ramos.