La cumbre de ministros de Finanzas y banqueros centrales del G20 comenzó en Estambul con un llamamiento de la OCDE a las grandes potencias a que pongan en marcha más reformas estructurales para impulsar el crecimiento y superar así los efectos de la crisis financiera de 2008.

"Corremos peligro de movernos hacia un (período) de larga duración con poco o débil crecimiento", advirtió el secretario general Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), Ángel Gurría ante la prensa en la capital económica de Turquía.

"Existe una necesidad urgente de poner el foco sobre la puesta en práctica de la estrategia de crecimiento del G20 (acordada en 2014)", precisó el responsable del club de los 34 países más desarrollados.

En la última cumbre del G20, celebrada en Australia en noviembre pasado, los líderes de los veinte principales países desarrollados y emergentes pactaron una estrategia para aumentar el producto interior bruto (PIB) global en un 2% adicional de aquí al año 2018.

La cumbre financiera de Estambul, que empieza hoy con una cena de trabajo de los responsables de Finanzas y de los bancos emisores, estará centrada en el fomento del crecimiento económico y en la lucha contra la evasión fiscal.

Pero la gran incógnita es si la reunión abordará también las propuestas del nuevo gobierno de Grecia de poner fin a la austeridad y de renegociar su deuda pública.

Gurría señaló hoy que la OCDE puede contribuir al programa de rescate griego y reiteró que viajará mañana, martes, a Atenas para reunirse con representantes del Gobierno helénico.

Estambul acoge entre hoy y mañana a todos los pesos pesados de las finanzas internacionales, como el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, la directora ejecutiva del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, y la jefa de la Reserva Federal de EEUU, Janet Yellen, entre muchos otros.

Además, estarán los responsables de Finanzas de Alemania, Wolfgang Schäuble, de Francia, Michel Sapin, de España, Luis de Guindos, y de Brasil, Joachim Levy, entre otros.

En el informe "Apostando por el Crecimiento", presentado hoy por Gurría, los economistas de la OCDE advierten de que la crisis y la débil recuperación merman el potencial de crecimiento en los países desarrollados y también en los emergentes.

"La crisis también ha incrementado la angustia social golpeando fuertemente los hogares de bajos recursos económicos, la población joven padece la peor pérdida de ingresos y enfrenta un creciente riesgo de caer en la pobreza", reconoce la OCDE.

A largo plazo, los grandes desafíos son el envejecimiento de la población, la desigualdad de ingresos, el impacto de la degradación ambiental sobre la salud y el crecimiento económico, agrega el estudio de 340 páginas.

En los últimos dos años, advierte la OCDE, la velocidad de las reformas estructurales ha disminuido en la mayoría de los países desarrollados, tras un período de notable aceleración a causa de la crisis financiera de 2008.

La OCDE calcula que las reformas puestas en marcha desde 2005 han contribuido a aumentar el potencial PIB per cápita de sus países miembro de media en un 5 por ciento.

Y más reformas, insiste la organización, pueden incrementar a largo plazo el PIB per cápita hasta una media del 10 %, lo que equivale a una ganancia media de unos 3.000 dólares por persona.

"(Pero) el ritmo de reformas se ha reducido en los dos últimos años, lo que no es muy alentador", alertó Gurría ante la prensa.

De hecho, la velocidad de las reformas aún es elevada, aunque disminuye ya en Grecia, Irlanda, Portugal y España, mientras sube en Japón, precisa la OCDE en el informe.

A su vez, en los principales países emergentes ha aumentado el ritmo de las reformas, con el objetivo de reducir su vulnerabilidad con respecto a la volatilidad de los precios de las materias primas.

"Los países emergentes han resistido mejor a la crisis aunque en los dos últimos años su crecimiento ha sido menos impresionante", dijo Gurría ante la prensa, acompañado por el viceprimer ministro económico turco, Ali Babacan.

Éste destacó que todos saben cuáles son las recetas y reformas a seguir, pero el problema es "tener el valor y poder político para ponerlas en marcha".

En cuanto al proyecto que negocian la OCDE y el G20 para intensificar la lucha contra la evasión fiscal, Gurría habló hoy de un "evento revolucionario" que pondrá freno a la prevención de impuestos por grandes empresas multinacionales.

"Es un objetivo muy ambicioso. Esperamos alcanzarlo en los próximos años. El G20 es el motor crucial para moverlo", señaló el responsable de la OCDE.

Más de 100 países están trabajando en un instrumento conjunto para prevenir la doble imposición fiscal y al mismo tiempo evitar que grandes consorcios muevan beneficias y pérdidas de un país a otro y al final no paguen impuestos en ninguno.