México cuenta, como pocas economías en el mundo, con tiempo suficiente para identificar con cuidado el impacto neto que tendrá la caída del precio del petróleo en sus finanzas y en su economía y, sobre todo, para reaccionar con oportunidad, advirtió el secretario general de la OCDE, José Ángel Gurría.

“Qué bueno que tenemos coberturas petroleras. Qué bueno que el gobierno haya sido prudente en este sentido (...) Las coberturas nos dan tiempo y calma para poder evaluar las opciones y reaccionar con oportunidad, y nos permiten tomar en cuenta la enorme variedad de factores compensatorios y en donde lo importante es el impacto neto”, aseguró.

Entrevistado por El Economista, advierte que aún está por verse el impacto que tendrá esta caída del precio en las finanzas públicas, pues con todo y la menor exportación de hidrocarburo, cada dólar que ingresa por el precio del barril suma más pesos a las arcas nacionales.

“Hay que ver dónde se detiene la caída del precio, el rebote que inevitablemente tendrá, y en qué nivel se estabiliza, después hay que pensar que nosotros importamos una enorme cantidad de gasolinas refinadas y aceites, que obviamente será a precios más bajos (...); hay que recordar que la exportación del petróleo es una proporción mínima de la exportación total y que somos un país predominantemente exportador de manufacturas y crecientemente exportador de servicios; cuándo los insumos como los combustibles se abaratan, pues aumenta la competitividad, así que hay que ver ahí el efecto neto”, recomienda.

—El Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional han dicho que incluso podría favorecer a la recuperación mundial

Seguramente. Además, el país que está mostrando signos de recuperación económica más sólidos, más sostenidos; es Estados Unidos y su ciclo económico el que más afecta a México.

—En impacto neto, parece que no será tan malo para las finanzas públicas...

Sí tiene un impacto en las finanzas públicas -la caída del precio del petróleo- o bien en el crecimiento: será modesto y, en todos los casos, será más que compensado por las reformas; si éstas se implementan bien y si se acompañan con más reformas como el Estado de Derecho, el sistema de justicia y la flexibilidad de los mercados laborales.

—Usted decía que los inversionistas tienen la mirada fija en otros elementos acerca de México...

Ciertamente. Qué bueno que tenemos coberturas, qué bueno que tenemos flexibilidad en el tipo de cambio para aprovechar que la depreciación pueda dejar mayores ingresos, que sea más competitiva la economía mexicana. Sí. Pero finalmente no es la foto de hoy sino la película la que les interesa a los inversionistas; y cinco, 10, 15 años, ése es el escenario que ven ellos.

—Cuando usted hizo la presentación del Estudio Económico para México nos decía que la desigualdad es un caldo de cultivo para la inestabilidad y problemas sociales. ¿Podría abundar sobre esto?

No hay que abundar demasiado. Si uno tiene jóvenes frustrados, que tienen una sensación de que la sociedad no les ha correspondido a sus esfuerzos y que inclusive algunos de ellos tienen sus títulos de secundaria, de la preparatoria, de la Normal, y resulta que no están recibiendo del mercado la respuesta, ¿qué sucede? Hay una frase del gobernador Graco Ramírez: “Cuesta más mantener un preso en la cárcel que darle una beca para que estudie y darle mejores oportunidades para que tenga éxito en la vida”, y es una verdad de a kilo. Es una lógica que seguro guiará a la OCDE en los trabajos futuros.

Inversionistas confían en el país. El dividendo de confianza de los inversionistas por México se mantiene y la evidencia está en cómo se ha duplicado la llegada de Inversión Extranjera Directa(IED), asegura el secretario general de la OCDE, José Ángel Gurría.

“Tradicionalmente teníamos entre US$15.000 y US$16.000 millones de IED. Ahora andamos en US$30.000 millones, y todavía no entran en marcha todas las reformas ni los cambios”, detalla.

Reconoce que ahora el reto es mantener los recursos de ahorro externo en forma de inversión extranjera, y de créditos que están llegando, y que sólo se logrará con la puesta en marcha de las reformas y una segunda ola de cambios que incluya el Estado de Derecho.

“No hay que dejar que la cacofonía del debate de corto plazo, de la coyuntura, pierda de vista que sin reformas y sin cambios en las reformas, no vamos a conservar esa plataforma de confianza”, comenta.

—¿Cómo se puede identificar que es adecuada la ejecución de las reformas?

El movimiento se demuestra andando y en el momento de ponerlas en vigor, el gobierno y los legisladores que aprobaron las leyes tendrán que vigilar que no se vayan a diluir. Hay que evitar a toda costa que lo que yo llamo dentistas legislativos vayan a sacar las muelas a las legislaciones porque un grupo pequeño de afectados ponga el grito en el cielo.

—¿Cuál es su balance de las reformas aprobadas, tal como están?

Entre los líderes anglosajones, identifican al presidente Enrique Peña Nieto como el “reformer in chief”, y creo que es un reconocimiento justo y objetivo. No hay ningún otro país que tenga ya concretada una colección de reformas tan importantes, tan ambiciosas y tan fortalecidas como el caso de México.